SALTILLO, COAHUILA. – Desde el Santuario de Guadalupe, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, celebró el primer domingo de adviento para esperar la llegada de la Navidad, con la que se celebra el nacimiento de Jesucristo.
De esta manera inició el nuevo año litúrgico frente a los miembros de la Vida Consagrada de la Diócesis, quienes previamente peregrinaron hasta este recinto religioso.
“Deseamos salir al encuentro del Señor que viene a nosotros preparándonos con la oración y la práctica de las buenas obras. Adviento es tiempo de preparación a la gran fiesta de la Navidad, y nos preparamos tanto para la segunda venida del Señor como para celebrar su venida en la historia, su venida del corazón de cada uno de nosotros”, expresó.
El Obispo manifestó que a lo largo de las próximas semanas todas las personas estamos invitados a revisar nuestras vidas y desarrollar las virtudes cristianas, reflejando así la presencia de Jesús en cada uno de nosotros.
Con eso, dijo, se verifica que efectivamente Cristo ha nacido, sigue naciendo y haciéndose presente en cada uno de sus fieles.
PEREGRINAN MIEMBROS
Encabezados por el obispo Hilario González, integrantes de la Vida Consagrada de la Diócesis de Saltillo peregrinaron hacia el Santuario de Guadalupe.
El Obispo recalcó que esta acción fue para encontrarse con Dios, para estar bajo su guía y protección.
La salida fue a las 11:30 de la mañana de este 27 de noviembre desde el Colegio de Valle Arizpe, donde hermanas y sacerdotes recorrieron la calle Emilio Carranza para llegar hasta el Santuario.
“Peregrinamos para tener una experiencia gozosa de su misericordia y también para algo muy importante como cristianos… Para aprender a caminar en sus sendas de verdad y justicia en medio de la oscuridad de este mundo”, dijo.
“Como nación deseamos superar lo que nos divide, cambiar las palabras agresivas por las de armonía”, agregó.
El Obispo se encomendó a la Virgen para que ayude a esta nación a tener este camino hacia la luz y no a la guerra; a la comunión y no a la división, y que fieles y consagrados al Señor den un buen testimonio y de obras, y de esta manera motivar a otros a buscarlo y a querer consagrarse a Dios. (Con información de EL DIARIO)