Oscar Ballesteros
Después de 18 años de servicio la Fundación Vive sin Cáncer cerró sus puertas; Silvia Irene Rodríguez quien fue su encargada, comentó que sólo es el espacio de la fundación el que deja de funcionar, pues todos los colaboradores seguirán brindando apoyo a la comunidad necesitada de Monclova.
La fundación nace a raíz de que su hijo Ángel Antonio fue diagnosticado con cáncer a los casi 27 años. Fue en 2005 cuando un equipo tomó la decisión en la ciudad de Monterrey crear Vive sin Cáncer, pues su hijo notó las necesidades que tenían sus compañeros al tomar las quimioterapias.
Tras un diagnóstico médico que daba únicamente 1 mes de vida a Ángel Antonio, fue extendido a 2 años debido a tratamientos homeópatas, lo que dio tiempo a que la fundación en 2007 llegara a Monclova.
“Compartimos amor, bienestar, salud y tantas cosas al trabajar desde esa fundación, si lo hacemos desde el amor, expandimos nuestra conciencia”, compartió Irene Rodríguez, pues hizo alusión a que muchas enfermedades pueden complicarse debido a la represión emocional y eso motivó a los colaboradores a trabajar con los pacientes más allá de lo médico.
En cierto punto extendió la ayuda a personas sin la necesidad de sufrir cáncer, pues aceptaron a la población que sufriera otras enfermedades como hipertensión, depresión o soledad, lo último sobre todo en los adultos mayores.
Los más de 20 terapeutas que estuvieron dentro del equipo, ella los ve como luces que siguen teniendo la voluntad de ayudar, y dijo que si una luz unida había sido de gran apoyo para la ciudad, ahora dispersas podrán llegar más lejos.