Por Yuriria Sierra
Año del conejo
Que este nuevo ciclo que inicia en la cultura china nos ayude a alimentar la esperanza y nos dé herramientas para convertirla en algo más que en el eterno anhelo de prosperidad.
Intento de asalto al estilo “Capitolio” en Brasil. Escalada de ataques en Ucrania. Inundaciones en California. Nevadas en la costa este de EU. Una nube roja sobre el cielo turco. Sequías históricas en Argentina. Protestas que no cesan en Perú. Una reconocida primera ministra que supo decir adiós. Un presidente al que le encuentran documentos clasificados, igual que a su antecesor; ambos lo minimizan. Despidos por miles en empresas de tecnología que, en teoría, están en el mejor momento. Mujeres afganas aún más invisibilizadas. Un proyecto de vacuna contra el VIH que no prosperó. Accidentes aéreos.
Y en México, la narrativa de hace tanto: violencia que no para, que sube peldaños en lo abominable, como abominable es a veces la reacción de las autoridades. Por encima de las víctimas, todo se entiende como un complot en contra. La línea discursiva unilateral, el monólogo. La corrupción, considerada delito cuando la operan los contrarios, un insulto y delito a castigar; pero una debilidad que a todos pasa cuando es modus operandi de los suyos. Plagio, robo o abuso de autoridad, todo vale si es en pro de la transformación.
Veintiún días del año. Y no es que los anteriores hayan estado exentos de sucesos y agenda, pero tras un periodo histórico como lo es la pandemia (que aún es tema del presente), los escenarios más optimistas (y utópicos) esperaban que al paso de los meses el compás del mundo se encaminara a otra dirección. No ha sido así, pero si algo tenemos los seres humanos es la capacidad para alimentar la esperanza. Mañana inicia el Año Nuevo Lunar, será toda una fiesta en China. Se trata de un nuevo ciclo que comienza con la primera luna nueva del primer mes lunar. En esta ocasión, será el año del Conejo de Agua. El zodiaco chino consta de 12 animales y el conejo ocupa el cuarto lugar. Según la tradición, éste destaca por cualidades como la prudencia, la discreción, la benevolencia y previsión. En la cultura china, además, el conejo es símbolo de longevidad, paz y prosperidad, por lo que se prevé que 2023 sea un año de esperanza, ésa que muchas veces tanta falta nos hace.
Insisto: no es que en otros años el arranque haya sido menos convulso, pero el presente nos permite siempre buscar la manera de aportar certezas para futuro. Por lo pronto, que este nuevo ciclo que inicia en la cultura china nos ayude a alimentar la esperanza y nos dé herramientas para convertirla en algo más que en el eterno anhelo de prosperidad. Nos lo merecemos. La historia diaria que, a veces en lo colectivo o individual, parece estar cargada de tribulaciones, bien puede cambiar su línea discursiva. Algo podremos hacer para ello.