Por: Arnoldo Bermea
A través de las manos expertas del gran artista plástico, Gerardo Arellano Padilla, egresado de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo Leon, y dedicado a las Artes Plásticas, Diseñador Gráfico y escenográfico, se le pudo dar mantenimiento a la obra de representación nacionalista y con temática sobre la independencia, tambores, cañón que fue realizada en 1912 por la señora Felícitas Fuentes de Hoyos y su hija Carmen Ramón Fuentes, autora también de la pinturas efectuadas en las bóvedas que están ubicadas en la cúpula interior de la Parroquia Santiago Apóstol.
En esta magnífica obra, que fue restaurada en 1995 por Juan José Martínez Montemayor, se puede apreciar el sol por detrás del Águila cuya simbología prehispánica es poder supremo o Dios. Esta tela de 178.75 x 144 centímetros, que se encuentra en magníficas condiciones, es un óleo cuya tela requirió de preparación hecha por un profesional con técnicas europeas, distribuida en España, con el sello de San Gabriel.
Seguramente es lino francés, Porfirio Díaz importó muchas telas por su afinidad a Francia que fue la época de auge cultural en esa época. Los nudos del lino siguen entrelazados y el brillo del barniz sigue en pie. La preparación fue del estilo europeo a base de baños de blanco de españa, cal, respirando y secado con barniz. De esta manera las obras pueden durar más de 200 años. La tela está en perfectas condiciones, el óleo de la obra solo se dañó al 10%. La técnica de preparación está hecha por un profesional de técnicas europeas, posiblemente fue distribuida de España, por el sello de “San Gabriel” una maquiladora de lienzos de la época que desconozco. La preparación del ensamble de la madera y biselado no fue hecha por un carpintero común, la madera estaba tratada contra humedad y es fina ya que es dura y no pesa como la de pino regular que después de 111 años ya estuvieran las piezas pandeadas, podridas por termita y los cortes de 45 y los clavos estuvieran sueltos. Es una obra muy fina.
Por la fecha de 1912 la representación Nacionalista de la obra habla todavía de la Independencia, tambores, el cañón de esa época, los listones rojos que simbolizaban presencia española durante los 1600, en sus lanzas con punta de cruz simboliza la sangre de los mártires católicos, el águila de alas abierta usada casi todo el 1800 no fue cambiada hasta después de la culminación de la revolución, por lo que a dos años del comienzo de la revolución que fue pintada la obra no creo hayan querido representar la revolución ya que era tema delicado, más bien es la escenificación de Tenochtitlán en segundo plano y en primer plano la independencia de Mexico con los tambores y cañón “descansando” como finalizando una época de independencia. El sol por detrás del águila que en simbología prehispánica el sol y el águila es poder supremo o Dios, de una manera muy del arte romanticista de finales del 1800 representa un amanecer de un país. Una imagen muy en paz no de guerra de dos culturas, prehispánica y post-colonial.
Aunque muestra la bandera en el piso, le da respeto a la bandera tendida muy elegantemente por las dos lanzas, como si fueran nuevas alas del Mexico de esa época, y la enreda entre el cañón para acentuar la época de la independencia, los dobleces de la bandera en el cañón le dan respeto nuevamente, que, aunque está tendida toca la tierra como toque de orgullo por la tierra mexicana, la espada símbolo de insurgentes entre el cañón y la bandera. Como que aire de protección con la bandera y sus doblajes abrazando el cañón muy maternal, tal vez porqué era la mamá y su hija ayudándole a pintar.
Agradecemos infinitamente la labor de mantenimiento realizada por Gerardo Arellano a esta obra que conservamos con gran celo.
Contribución de Arnoldo Bermea Balderas, en colaboración con socios Arqueosaurios ~ Francisco Rocha Garza, Juan Latapí Ortega, Luis Alfonso Valdés Blackaller, Oscar Valdés Martin del Campo, Ramón Williamson Bosque & Willem Veltman.
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