Por Yuriria Sierra
Trump, again…
Hace unos días llamó a sus seguidores a manifestarse (“¡protesta, protesta, protesta!”, escribió en la red social que se creó a modo tras su expulsión del resto), a salir a las calles en caso de que se cumplimentara una orden de arresto en su contra.
Él llamó a soltar al tigre. A tomar la puerta de la jaula, sujetarla y estar listos para abrirla en caso de ser necesario. No mide consecuencias, ya ni porque el pasado le ha dejado un lugar en la historia como uno de los presidentes más pendencieros en la narrativa de su país. Ahora acusa que le están fabricando delitos, que se trata todo de una cacería de brujas, aunque es justo la omisión, el deseo de ocultar información el que lo tiene hoy de nuevo en la polémica. Por supuesto que hablamos de Donald Trump.
Hace unos días llamó a sus seguidores a manifestarse (“¡protesta, protesta, protesta!”, escribió en la red social que se creó a modo tras su expulsión del resto), a salir a las calles en caso de que se cumplimentara una orden de arresto en su contra. Y la historia del delito viene desde antes de que se oficializara ese mal sueño en que se sumergió el mundo, o sea, el triunfo electoral que lo llevó a la Casa Blanca en 2016. En aquel entonces, se reveló que el entonces candidato y magnate le habría pagado varios miles de dólares a Stormy Daniels, una actriz de cine para adultos, como compensación a su silencio para que nadie se enterara que mantuvieron una relación extramarital. Además, se investiga si Trump falsificó registros para ocultar este reembolso a su exabogado, Michael Cohen. Un escándalo de aquellos que estallan de inmediato en medio de una campaña política, pero, en este caso, no impidió que Trump venciera a Hillary Clinton.
Desde este lunes, un gran operativo de contención se puso en marcha en las inmediaciones de la Torre Trump, en Nueva York, por si la orden de aprehensión se ejecutaba. Pero no olvidemos que el llamado a la protesta que hizo en días pasados recordó al de enero de 2021 y que terminó en el asalto al Capitolio, donde murieron cinco personas y más de 140 resultaron heridas. Un ataque por el que aún se dictan sentencias.
De concretarse su detención, sería el primer expresidente de EU en ser denunciado penalmente, aunque, sin esta querella, no queda libre de investigaciones, pues actualmente hay sobre él varios pendientes penales a nivel federal por posibles irregularidades antes, durante y después de su mandato; pese a esto, nada frena su deseo de regresar al mando en la Casa Blanca.
Y cómo cesar su aspiración si recibe apoyo de lugares que tal vez no resultan tan inesperados: “Si fuese así, pues todo el mundo sabría, porque no nos estamos chupando el dedo, de que es para que no aparezca en la boleta electoral y si digo esto es porque padecí de la fabricación de un delito, porque no querían que yo fuese candidato y eso es completamente antidemocrático, porque no se le permite al pueblo que decida…”, sentenció la mañana de este martes Andrés Manuel López Obrador sobre su amigo Trump, porque así se han llamado ambos.
Recordó, claro está, aquel episodio de su desafuero previo a la campaña de 2006. Vaya defensa en Palacio Nacional en medio de diferendos con el gobierno demócrata de EU, como el del fentanilo…