El dilema es comprar las pacas, que cuestan tres veces más a producirlas, o sembrar con el riesgo de que no llueva
Oscar Ballesteros
La Prensa
Poco más del doble cuesta el comprar los productos de siembra con relación a cosecharlos por los propios ejidatarios de esta región; el principal objetivo de la siembra local se centra en el propio consumo de su ganado, puesto que la inversión mensual en pacas ronda en los 6 mil 800 pesos, mientras que producirlas por ellos mismos resulta en 6 mil 500 con duración hasta para 3 meses de alimentación.
Sin embargo, producir sus propias cosechas tampoco es tarea fácil para estos ganaderos, puesto que para resultar rentable esperan programas gubernamentales para hacer accesibles las semillas de avena o sorgo, pero estos cada vez se disminuyen más, compartió Andrés Villarreal Zavala, habitante del Ejido Salitrillos; esto además de quedar a disposición de las condiciones climáticas.
“Sale muy caro todo, pero para dónde arrancamos, queremos saber si nos dan una ayudadita (…) La avena la compramos por medio de programas municipales, nos costaba el bulto 450 cada uno y yo sembré 10 de esos, para sembrarlo son 800 toda la rastra y los picos son mil 200, 6 mil 500 en su producción, ahorita tengo la avena, pero está mediana, no sé si vaya a llover para que siga creciendo” acotó.
Ante esto, ellos tienen que comprar alimento para sustentar sus animales, ocupando 20 pacas con un costo de 85 pesos por unidad a la semana, además de 25 bultos de salvado con precio 198 cada uno, representando casi el doble de gasto mensual con relación a la inversión para realizar su propia cosecha que les asegura cerca de 300 pacas para al menos 3 meses de alimentación.
Estas complicaciones se suman a la ya mencionada de las condiciones climatológicas, puesto que el año pasado, Villarreal Zavala decidió invertir en la misma cantidad de semillas, sin embargo, la sequía en la región resultó en una pérdida total de sus plantíos, concluyó.