El Obispo Alfonso Miranda ofició la Misa de cuerpo presente. Lloran feligreses su repentina partida
Karla Cortez
La Prensa
SABINAS, COAHUILA.- Con profundo dolor, este sábado, a las 12 del mediodía, hora del centro, la comunidad diocesana se reunió en la Parroquia San Martín de Porres de Sabinas, para celebrar la Santa Misa por el eterno descanso del Padre Humberto García Badillo, quien partió a la Casa del Padre dejando un legado imborrable de servicio, fe y amor a Dios. La Eucaristía fue presidida por Monseñor Alfonso G. Miranda Guardiola, en medio de un ambiente cargado de profunda emoción y recogimiento.
A lo largo de la noche anterior, su cuerpo había sido velado en un clima de oración y esperanza, luego de ser trasladado desde la Parroquia San José Obrero en Nueva Rosita, de la cual había sido párroco al momento de su deceso y donde también fue velado la tarde del 21 de marzo. Esa noche, el cortejo llegó a Sabinas, donde la comunidad permaneció en vigilia, velando a quien fuera su pastor, amigo y confidente.
En la celebración eucarística de este 22 de marzo, se dieron cita familiares, amigos, compañeros sacerdotes y numerosos fieles que, entre lágrimas y cantos, elevaron sus plegarias al cielo, confiando en la promesa de la vida eterna.
Durante la homilía, Monseñor Alfonso Miranda pronunció unas palabras llenas de consuelo y esperanza, haciendo eco del cariño que el pueblo de Dios siente por el sacerdote que entregó su vida al servicio de la Iglesia.
“Nuestra Diócesis se queda con su bendición, se queda con ese corazón suyo amante de Dios, entregado al Señor”, expresó Monseñor Miranda conmovido. En sus palabras se percibía el reconocimiento a una vida vivida con generosidad, sencillez y entrega.
El Obispo también destacó el servicio pastoral del Padre Humberto, subrayando su cercanía y dedicación a los enfermos y de cómo estuvo siempre dispuesto a llevar el consuelo de Dios a quienes más lo necesitaban, haciéndolo con esa peculiar alegría que lo caracterizaba, con su sentido del humor que aligeraba las penas.
Al término de la Santa Misa, en medio de aplausos llenos de gratitud y emoción, el cuerpo del Padre Humberto emprendió su último viaje terrenal rumbo a Arteaga, su tierra natal, donde recibirá cristiana sepultura. Ahí, en el lugar que lo vio nacer y donde descubrió su vocación al sacerdocio, sus restos serán encomendados a la tierra mientras sus seres queridos, amigos y feligreses se unen en oración.
El recuerdo del Padre Humberto García Badillo permanecerá vivo en la memoria de todos los que tuvieron la dicha de conocerlo y compartir con él el camino de la fe. Hoy, su legado continúa, animando a seguir el ejemplo de entrega y servicio que él dejó como testimonio.
Que el Señor, a quien amó y sirvió con fidelidad, le conceda el descanso eterno. Y que brille para él la luz perpetua.