El plan de Ángel y Alejandra para evadir la justicia falló por ser muy lento; oficiales de policía vieron todo el «espectáculo» del cambio de lugar al volante
Por: Manolo Acosta
LA PRENSA
La noche terminó mal —y bastante chusca— para Ángel “R”, quien después de una alegre celebración familiar, creyó que podía engañar a la policía con una maniobra digna de una película de acción.
Todo ocurrió sobre la calle Adolfo López Mateos, cuando el conductor, que claramente había “brindado de más”, fue sorprendido al volante sin las debidas precauciones.
Resulta que Ángel y su pareja Alejandra habían salido a festejar el cumpleaños número 28 de la hija de ella en el bar “Pochos”, donde la alegría corrió a raudales.
Sin embargo, al llegar la medianoche, y con el ánimo todavía “efervescente”, emprendieron el regreso a casa acompañados por dos jóvenes hermanas, fue entonces cuando una patrulla notó que el conductor no manejaba muy derecho que digamos.
Al ver las luces de la unidad acercarse, Ángel ideó el plan maestro: “¡Bríncate, vieja, tú manejas!”. Dicho y hecho… o al menos eso intentaron. Entre risas nerviosas, tropiezos y cinturones que no cooperaban, tardaron tanto en hacer el cambio que los oficiales ya estaban tocando la ventanilla.
Los uniformados, que observaron todo el espectáculo, confirmaron que Ángel era el verdadero piloto de la fiesta rodante.
El hombre, con el entusiasmo intacto, aún trató de justificarse alegando que “ya casi llegaban a casa” y que venían de “un festejo bien bonito”. Pero ni la sonrisa ni el aroma a cerveza lo salvaron.
Finalmente, fue detenido y llevado a los separos municipales para pasar la “cruda moral” tras las rejas.
Las autoridades recordaron, entre risas contenidas, que aunque las maniobras creativas abundan, manejar ebrio nunca es buena idea… y menos con público uniformado enfrente.