VIVE MUJER MONCLOVENSE CÍRCULO DE LA VIOLENCIA
Víctima de intento de feminicidio busca librar de culpa a su agresor y con ello desestimar su propia denuncia tras volver con él
Alexis Massieu
La Prensa
Inmersa en un aparente círculo de la violencia, una mujer que es considerada víctima de un intento de feminicidio, está buscando librar de toda culpa al presunto responsable, con quien decidió volver luego de trece años de matrimonio, y tres de estar divorciados, pese a que hace dos meses fue lanzada o se arrojó—para no ser golpeada—desde una camioneta en movimiento, donde entre uno y otro puñetazo él le decía: “si no vas a ser feliz conmigo, no vas a ser feliz con nadie”.
Fue el día de ayer en el Centro de Justicia Penal, donde se llevó a cabo la primera parte de la audiencia inicial en contra de Martín “N”, quien fue detenido el pasado lunes por elementos de la Agencia de Investigación Criminal en cumplimiento de una orden de aprehensión.
Según la acusación hecha por el Ministerio Público adscrito al Centro de Justicia y Empoderamiento de la Mujer (CJEM), la agresión se registró en dos momentos distintos del pasado 10 de agosto, en la colonia Asturias de Monclova, donde la afectada identificada como Katia, vive con sus tres hijas, y a donde el acusado ya había ingresado en otras ocasiones sin su autorización forzando la cerca y la puerta principal.
Repentinamente Martín “N”, le quitó el teléfono celular a Katia, para ver con quién se estaba comunicando, fue entonces que la insultó, diciéndole con palabras altisonantes que era una cualquiera, para enseguida comenzar a asfixiarla, apretándole el cuello con sus manos durante un tiempo prolongado, hasta que ella estuvo a punto de perder el conocimiento.
La madre de la víctima recibió una llamada de una de sus nietas, pero no alcanzó a contestar, y enseguida volvió a timbrar su teléfono celular, pero no era la niña quien le estaba llamando, era la abuela paterna, quien le dijo que había una situación entre Katia y Martín, y que él quería que se la llevara.
Cuando llegó la madre de la afectada al domicilio, escuchó a su yerno decir: ¿ya le dijiste a tu mamá la razón?, ¿y tú?, que me estabas ahorcando. Le respondió ella.
Katia se fue con su madre, pero ese mismo día por la noche, cerca de las 23:30 horas, ella recibió una llamada de una de sus hijas, en la que le preguntaba a nombre de su papá, cuánto se iba a tardar en ir a recogerlas afuera de su domicilio en la colonia Asturias, donde ya se encontraban.
Cuando llegó la víctima con su mamá, las niñas no se bajaban de la camioneta de Martín “N”, y cuando fue a ver qué sucedía, él le dijo que se subiera, y que sino; le iba a chocar con su pick-up, una Ford super duty, de color azul, a la camioneta de su mamá, sin importarle que ella estuviera arriba.
Martín “N”, le dijo a las niñas que se bajaran, para llevársela a ella con el uso de la fuerza, diciéndole mientras avanzaban que la iba a matar, y entonces comenzó a darle de puñetazos en la cara y otras partes del cuerpo.
Al tiempo que aceleraba, él le gritaba: “nos vamos a dar en la madre”. Y por eso Katia abrió la puerta del copiloto para bajarse, pero entonces él, aceleró más, y la empujó para que se cayera al suelo, golpeándose primero contra la puerta de la camioneta, y enseguida contra el asfalto y un vehículo que estaba estacionado, cerca de la esquina que forman las calles Juan Antonio de la Fuente y Silvestre Flores en la misma colonia Asturias, siendo captado el momento por las cámaras de vigilancia de un depósito de cerveza.
¡Si no vas a ser feliz conmigo, no vas a ser feliz con nadie! Presuntamente le dijo antes de tratar de matarla.
Vecinos del lugar escucharon el ruido y salieron a la calle para ver qué estaba pasando, encontrándose con un joven que ya estaba auxiliando a la lesionada, llamando a una ambulancia que la trasladó al Hospital General de Zona número 7 del IMSS, donde le dieron atención médica y pasó el resto de la noche bajo observación.
Cuando la jueza le dio la oportunidad de declarar al acusado, por consejo de sus abogados guardo silenció, y fue entonces que la “víctima”, quien ya había intentado desistirse de su denuncia, buscando no perjudicar a su ex marido—con quien se volvió a juntar—pidió que le dieran la oportunidad de declarar.
“Quiero aclarar que lo que pasó no fue así, como está declarado, no trató de asfixiarme, sí tuvimos un problema de pareja, y no es que me aiga aventado de la camioneta, yo fui la que causó que pasara eso, fue como que me caí—¿se cayó?—me aventé”. Respondió Katia al cuestionamiento de la jueza.
El acusado pidió 144 horas de plazo para aportar pruebas de su inocencia, y por eso se suspendió la audiencia, señalando el 12 de octubre a las 09:00 horas para su continuación, tiempo que tendrá que esperar privado de su libertad en las celdas del C4, para saber si lo vincularán a proceso o no.
Antes de concluir la audiencia, en la que quedó de manifiesto que había antecedentes de agresiones previas, incluida la declaración de la madre de la afectada, quien reveló que Katia está inmersa en un ciclo de violencia del que no ha podido salir, y el cual la llevó inclusive a pedirle ayuda al gobernador para que se resolviera su caso; la agente del Ministerio Público le pidió un favor a la jueza a cargo de la causa penal 175/2025, y esta accedió.
La jueza le ordenó a la víctima que se quitara los lentes, tras los cuales, estaba oculto en uno de sus ojos, los restos de los moretones que le dejó la agresión que había sufrido dos meses antes, y pese a la cual, ella se “rejuntó”, violando Martín “N”, las órdenes de restricción, de que no se le acercara.
Cabe señalar, que la intención de los abogados defensores y del asesor legal de la afectada, es la de cerrar el caso a toda costa, dónde no siendo válido el perdón, se tiene previsto una posible reclasificación del delito de feminicidio en grado de tentativa, al de violencia familiar, y entonces pedir para el acusado una salida alterna.