Gracias a una entrevista en LA PRENSA DE COAHUILA, la madre de la bebé permitió que el migrante nicaragüense –y artista plástico- pueda formar parte de la vida de la niña
Alberto Rojas Carrizales
LA PRENSA
Más allá de su vida artística por las calles de la ciudad, el migrante nicaragüense Óscar Gómez atraviesa el momento más significativo desde su llegada a Monclova, luego que tras dos años de espera, finalmente pudo conocer a su hija, gracias a la difusión de una entrevista periodística publicada en este mismo medio.
Cuenta que la madre de su hija decidió permitirle el encuentro luego de leer el reportaje en el que expresó públicamente su deseo de conocerla, la niña de apenas dos años, vive junto con su madre en la colonia Miravalle, “ya estoy viendo a mi hija gracias a Dios, es como si yo volviera a nacer, la amo, la bebé ya habla, y me dice papi, la voy a ver ahí a su casa, aprovecho para llevarle pañales y algunos alimentos”, agregó emocionado.
De una anterior entrevista periodística; Gómez dijo que la madre de su hija y su familia leyeron el artículo, y que le preguntaron por qué salió llorando; “pues porque me pasaba por la mente el rostro de mi hija y se me salían las lágrimas, la verdad estoy más feliz que antes, muy contento”.
“En esta ciudad algunos dicen que aquí no hay trabajo, pero aquí hay mucho, me estoy dedicando a venta de dulces, lavo motos y coches a domicilio, tengo que comprar material, al rato voy a hacer un retrato visual que es viendo al cliente, me sale mucho trabajo gracias a Dios para comer y dormir”, expresó Gómez.
De su trabajo en las artes, indicó que actualmente está más cotizado el arte fluido, el cual consiste en aplicar la pintura a como se la imagina el autor, pero que hay que saber las combinaciones y cuál combina mejor.
Se vierten diferentes colores de pintura sobre el lienzo de diversas maneras, como verterla desde un vaso o dejarla gotear ya que la pintura está sobre el lienzo, se inclina o gira para crear diferentes efectos.
“Algo fluido para mí es el planeta Júpiter por los colores, es como si ahí hubiera arte, más que talento lo que se requiere es pasión, dedicación, empeño y echarle ganas, las obras de arte fluido llegan a cotizarse hasta en 75 mil pesos, es decir el lienzo y la aplicación, mercado hay en ciudades como Monterrey”, agregó optimista el también artista plástico.
Gómez, aseguró que las aplicaciones en teléfonos celulares para crear retratos no afecta en lo mínimo al arte, donde las herramientas esenciales son la creatividad e imaginación ilimitada que solo el artista puede aportar para hacer lo que el cliente solicite.
Mientras sostiene entre sus manos algunos de los materiales con los que trabaja diariamente, el nicaragüense afirma que ninguna herramienta digital puede sustituir la conexión humana que se establece con cada cliente al plasmar un retrato o una pintura hecha a mano.
“En esta ciudad algunos dicen que aquí no hay trabajo, pero aquí hay mucho”, señaló el migrante Óscar Gómez.