Obtiene medalla de oro y otras en el prestigioso Concurso de Bruxelles en Bruselas y vive un renacimiento que lo posiciona como uno de los destinos emergentes del enoturismo en México
Por Iván Villarreal
La Prensa
El valle de Cuatro Ciénegas vuelve a colocarse en el aparador internacional del buen vino gracias a la calidad de sus uvas y al esfuerzo sostenido de sus vinicultores, que en los últimos años han obtenido importantes reconocimientos, entre ellos varias medallas en el prestigioso Concurso Mundial de Bruxelles.
Así lo informó Luis Gilberto González Arocha, presidente de Promotur Monclova, quien destacó que el municipio no solo cuenta con una tradición vitivinícola histórica, sino que hoy vive un renacimiento que lo posiciona como uno de los destinos emergentes del enoturismo en México.
“Cuatro Ciénegas es una entidad vitivinícola con alcurnia. Tiene una historia que la respalda y hoy sus vinicultores están logrando que esos esfuerzos tengan reconocimiento nacional e internacional”, explicó González Arocha.
Entre las bodegas emblemáticas del valle destaca Bodegas Ferriño, la segunda vinícola más antigua de América y productora del vino mexicano más popular y vendido en el país: Sangre de Cristo. Además, la casa cuenta con etiquetas premiadas internacionalmente, como su moscatel Ópera Prima, que obtuvo medalla de oro en Bruselas.
Otras marcas que están poniendo nuevamente a Cuatro Ciénegas en el radar mundial son Vitali, Pueblo Viejo, Tierra María y Baluarte, todas ellas con medallas recientes y un creciente prestigio.
“Los vinos de Cuatro Ciénegas tienen su propia alma”, enfatizó el presidente de Promotur. “Sus uvas, cultivadas en este suelo desértico, producen vinos de gran calidez, con alto grado Brix, estructurados, con cuerpo, sabor e identidad propia. No estamos inventando vinos; los estamos tejiendo de la forma adecuada para esta época”.
Este resurgimiento vitivinícola se suma a la consolidación de la Ruta del Desierto, que incluye a Cuatro Ciénegas como uno de sus principales atractivos. El enoturismo se perfila como un motor económico complementario al famoso Pueblo Mágico, conocido por sus pozas de agua turquesa y su reserva de la biosfera.
“Hoy podemos ofertar este gran destino como una oportunidad única de venir a degustar vinos de alta calidad y, sobre todo, de alta singularidad”, concluyó González Arocha. “Es un orgullo ser de Cuatro Ciénegas y pertenecer a esta gran Ruta del Desierto que está levantando la mano para formar parte del gran mundo del vino que representa Coahuila”.
Con medallas internacionales, bodegas centenarias y una nueva generación de vinicultores comprometidos con la excelencia, Cuatro Ciénegas recupera el lugar privilegiado que tuvo en el siglo pasado y se consolida como un referente imprescindible del vino mexicano.