Un recuento de atentados con coches bomba en México hace plantear si hay resistencia a utilizar esta denominación en los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Por Gloria Leticia Díaz/Proceso
La Prensa
CIUDAD DE MÉXICO.- Reclasificado como un delito de “delincuencia organizada” por la Fiscalía General de la República (FGR), después de que por unas horas fue considerado “terrorismo”, el estallido de un coche bomba frente a la comandancia de la policía comunitaria de Coahuayana, Michoacán, reactivó el debate sobre considerar como “narcoterrorismo” actos como el ocurrido el fin de semana, que dejó un saldo de cinco personas muertas y al menos diez heridas.
Ocurrido el mismo día en que la presidenta Claudia Sheinbaum celebrara con sus seguidores la llegada de la autollamada Cuarta Transformación a México, el atentado atribuido al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es uno de más de 20 eventos violentos ocurridos desde que en diciembre de 2006, Felipe Calderón declaró la “guerra contra el narcotráfico”, y Michoacán se convirtió en el primer campo de batalla.
En la memoria de los michoacanos y de los mexicanos sigue presente el atentado con granadas de fragmentación lanzadas durante la verbena por la celebración del 15 de septiembre de 2008, en el Zócalo de Morelia, luego de que el entonces gobernador por el PRD Leonel Godoy Rangel diera el Grito de Independencia.
El saldo de la afrenta atribuida al Cártel de la Familia Michoacana fue de ocho personas fallecidas y 132 lesionadas.
Otro evento que cobró notoriedad por el daño causado a la población civil ocurrió el Monterrey, el 25 de agosto de 2011, en que fue incendiado intencionado del Casino Royale, que dejó un saldo de 52 personas fallecidas y once lesionadas, atentado que fue atribuido al Cártel de los Zetas.