VIVIÓ EL PUEBLO MÁGICO UNA GRAN FIESTA RELIGIOSA
Miles de fieles participaron en peregrinaciones, misas, danzas y actos comunitarios durante los días 11 y 12 de diciembre, en una muestra de fe profundamente arraigada en Parras
Por Lucero Velázquez
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – Mientras que en algunas regiones del país el 494 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe pasó con menor participación y una devoción que muestra signos de desgaste, en Parras de la Fuente ocurrió lo contrario. El Pueblo Mágico reafirmó su identidad guadalupana con una respuesta masiva de fieles, peregrinaciones constantes, celebraciones litúrgicas concurridas y una presencia viva de tradiciones que se mantienen firmes en la vida comunitaria.
Durante los días 11 y 12 de diciembre, Parras de la Fuente vivió una de sus celebraciones religiosas más significativas con las festividades en honor a la Virgen de Guadalupe, que reunieron a miles de fieles, familias, peregrinos, danzantes y comunidades parroquiales en una manifestación de fe profundamente arraigada.
Desde los primeros días de diciembre, el ambiente guadalupano comenzó a sentirse en calles y avenidas con la realización de peregrinaciones integradas por grupos parroquiales, escuelas, colonias, familias y trabajadores, todos unidos para agradecer, pedir y rendir homenaje a la Morenita del Tepeyac.
El 11 de diciembre, desde temprana hora, el tradicional Rosario de la Aurora dio inicio a una jornada cargada de fe y devoción.
Con el cielo aún oscuro y el frío característico de la temporada decembrina, los fieles se congregaron para elevar sus oraciones, marcando uno de los momentos más representativos de la celebración.
A lo largo del día, las calles de Parras fueron escenario de numerosas peregrinaciones. Niños caracterizados como Juan Diego, mujeres con rebozos, hombres portando imágenes y estandartes avanzaron entre rezos y cantos. Destacó la participación de los grupos de matachines, cuyos bailes y vestimentas llenaron de color y tradición las rutas hacia el Santuario.
Como parte de las actividades, también se realizaron carreras atléticas y ciclistas, con la participación de niños, jóvenes y adultos, integrando el deporte y la convivencia familiar a la celebración religiosa.
Asimismo, numerosas familias participaron en la entrega y recepción de la tradicional reliquia, fortaleciendo el sentido comunitario y solidario.
Por la noche del 11 de diciembre, el recorrido de la Antorcha Guadalupana marcó uno de los momentos más emotivos.
El fuego avanzó por las calles acompañado de oraciones y cantos, iluminando el camino hacia el Santuario. Minutos antes de la medianoche, el recinto y sus alrededores se encontraban abarrotados para entonar Las Mañanitas a la Virgen de Guadalupe, en un ambiente de profunda emoción y recogimiento.
En esta misma jornada, la Reina de la Feria de la Uva y el Vino, María Camila Primera, acompañada por reinas de diversas instituciones educativas, participó en la entrega de cenas, sumándose a las acciones solidarias que forman parte del espíritu de estas festividades.
El 12 de diciembre, considerado el día principal, Parras despertó con el repique de campanas y una intensa actividad religiosa. Desde temprano se celebraron misas solemnes con una amplia asistencia de fieles. El Santuario se convirtió en punto de encuentro para quienes acudieron a agradecer, cumplir promesas o participar en momentos de oración.
Además del carácter religioso, las festividades tuvieron un componente social y cultural. En los alrededores del Santuario, las familias convivieron y compartieron alimentos tradicionales, generando un ambiente de encuentro y unidad que distingue estas fechas.
A seis años de que se cumplan los 500 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe, Parras demuestra que la fe y la devoción siguen fuertes. Aquí, la celebración continúa siendo uno de los pilares espirituales más sólidos de la comunidad.