El desempeño bursátil histórico de la compañia fortalece expectativas en la Región Sureste
Liz de la Fuente
LA PRENSA
El 2025 se ha convertido en un año clave para la industria automotriz global y, dentro de ese escenario, General Motors se ha posicionado como el actor con mayor impulso financiero del sector. Mientras otras marcas enfrentan ajustes y presiones regulatorias, la automotriz estadounidense ha logrado consolidar una trayectoria ascendente que la coloca por encima de competidores como Tesla y Ford, con repercusiones que alcanzan directamente a regiones estratégicas como Coahuila.
Datos de GBM Insight revelan que las acciones de General Motors acumulan un crecimiento superior al 55 por ciento en lo que va del año, el mejor desempeño bursátil de la compañía desde 2009. Este avance no responde a un solo factor, sino a una combinación de decisiones corporativas, condiciones regulatorias y expectativas positivas del mercado que han fortalecido la confianza de inversionistas a nivel internacional.
Para el economista y académico de la Universidad Autónoma de Coahuila, José María González Lara, el comportamiento de las acciones debe entenderse como un reflejo de las proyecciones futuras que el mercado construye alrededor de la empresa. Más allá de los resultados inmediatos, explicó, los inversionistas reaccionan a la percepción de estabilidad y rentabilidad sostenida.
“Cuando el mercado anticipa ganancias consistentes en el mediano y largo plazo, el valor accionario responde al alza”, señaló.
Uno de los pilares de este desempeño ha sido la capacidad de General Motors para afianzar su presencia en Europa, incluso en un entorno marcado por tensiones comerciales. A ello se suma el efecto de los aranceles impuestos en Estados Unidos a vehículos importados, una medida que terminó por favorecer a la automotriz estadounidense frente a competidores extranjeros con mayores cargas fiscales.
En este contexto, González Lara explicó que, aunque el escenario arancelario generó incertidumbre para el sector, GM logró capitalizarlo al desplazar importaciones de autos con mayores impuestos y fortalecer su posicionamiento en el mercado estadounidense.
El segundo elemento que explica el optimismo financiero de la empresa se encuentra en las expectativas de crecimiento de las ventas internas en Estados Unidos durante el próximo año. Aquí, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá juega un papel central, ya que los vehículos fabricados en plantas mexicanas, como las ubicadas en Coahuila, mantienen ventajas competitivas frente a unidades producidas en otras regiones del mundo.
Incluso con aranceles cercanos al 25 por ciento, estos se mantienen por debajo de los aplicados a otras automotrices globales, lo que ha permitido que General Motors conserve un acceso privilegiado al mercado estadounidense. “Las importaciones de GM han sustituido a vehículos con mayores impuestos. En términos comparativos, el efecto ha sido positivo para la empresa”, explicó el especialista.
Este escenario tiene una lectura directa en Coahuila, particularmente en la Región Sureste y en la planta de Ramos Arizpe, uno de los complejos industriales más relevantes de la compañía en México. Aunque durante el año se registraron ajustes operativos, como la reducción de tres a dos turnos laborales y la aplicación de paros técnicos derivados de cambios arancelarios, la planta se ha mantenido como una de las menos afectadas dentro del sector.
El académico subrayó que la interdependencia económica entre México y Estados Unidos continúa siendo un factor de protección para la entidad. Mientras el mercado estadounidense siga siendo el principal destino de exportación, la operación en Coahuila conserva una posición estratégica dentro de la cadena productiva de General Motors.
“Estados Unidos sigue siendo un mercado de gran tamaño y eso sostiene la valoración de la empresa frente a otras automotrices del mundo”, apuntó.
No obstante, cualquier expectativa de regreso a los niveles de producción observados en años anteriores permanece sujeta a un factor clave: la renegociación del T-MEC. González Lara advirtió que, hasta que no se definan los términos de ese proceso —ya sea de manera trilateral o bilateral—, no es posible anticipar con certeza el rumbo de la manufactura automotriz en México.
“La producción va a depender completamente de esa renegociación. No se puede adelantar un escenario definitivo”, precisó.
El desempeño financiero de General Motors no ha pasado desapercibido en los mercados internacionales. Firmas como UBS y Morgan Stanley ajustaron al alza sus proyecciones de crecimiento para la empresa, destacando sus márgenes de utilidad y su disciplina operativa en un entorno global complejo. Para Coahuila, este contexto refuerza su papel como un eslabón clave en la estrategia industrial de la automotriz y mantiene abiertas las expectativas sobre el rumbo que tomará el sector en los próximos años.