Con tres décadas de oficio, Ricardo Ferriño celebra su día compartiendo cómo el arte de lustrar zapatos le permite escuchar y conectar con la comunidad
Oscar Ballesteros
La Prensa
FRONTERA, COAHUILA. – Ricardo Ferriño tenía 18 años cuando decidió que su vida estaría ligada al brillo del calzado. Hoy, a sus 48, sigue firme en la Plaza Principal de Frontera, donde tres décadas de oficio no solo le han permitido sacar adelante a su familia, sino también convertirse en un pilar de la identidad local.
Para Ricardo, ser “bolero” es mucho más que lustrar zapatos; es un gusto que se cultiva con el tiempo y una oportunidad única para conectar con los demás. “Lo elegí porque es un trabajo honrado, como cualquiera, pero me gusta”, relata con orgullo. “Es como ser un taxista o un comerciante: llega la gente y te pones a platicar, les preguntas cómo va su día y escuchas de todo. Conoces a mucha gente y mi intención es que siempre se vayan contentos para que vuelvan”.
Ubicado en el corazón de la ciudad durante la mitad de su trayectoria, Ricardo fue recientemente partícipe de su primera celebración oficial por el día dedicado a su labor, un reconocimiento que llega tras años de esfuerzo ininterrumpido.
Su servicio no conoce descansos, salvo cuando el clima extremo lo obliga a retirarse. Cualquier día de la semana, los ciudadanos de Frontera saben que pueden encontrar en él a un profesional del calzado y, en ocasiones, a un “psicólogo callejero”. Sus clientes, muchos ya convertidos en amigos, lo saludan religiosamente cada vez que cruzan la plaza.
Como en todo oficio, Ricardo reconoce que hay rachas difíciles, especialmente durante la actual “Cuesta de Enero”. Sin embargo, mantiene el optimismo: “Disfrutamos de las alegrías en los días festivos, cuando los clientes se acercan más para llegar bien presentables a sus festejos”.
Hoy, el motor de su esfuerzo sigue siendo su hogar: con el cajón de bolero ha sostenido a su familia y ahora se dedica con esmero a apoyar a su madre, demostrando que en el noble arte de la limpieza de calzado, lo que más brilla es la dignidad y el compromiso.