Empleados del Servicio Exterior Mexicano, dependiente de la SRE, acusaron precariedad laboral y salarios bajos, tomando en cuenta ingresos mínimos en países donde laboran.
Más de mil empleados pertenecientes a la rama técnica-administrativa del Servicio Exterior Mexicano (SEM) denunciaron que no han recibido el pago de sus honorarios
Mayumi Suzuki | Agencia Reforma
Más de mil empleados pertenecientes a la rama técnica-administrativa del Servicio Exterior Mexicano (SEM) denunciaron que no han recibido el pago de sus honorarios.
A través de una carta, los trabajadores solicitaron a la Presidenta Claudia Sheinbaum interceder para asegurar el pago por sus servicios, así como la revisión de sus condiciones salariales.
“Solicitamos de su invaluable intervención para que el salario del personal diplomático, correspondiente al presente mes, sea pagado. En un episodio sin precedentes, las más de 1000 personas que integramos el SEM nos encontramos laborando en el extranjero sin pago de nómina ni prestaciones de ley”, acusaron.
“Hacemos un llamado a su solidaridad en nuestra búsqueda de respeto a las garantías laborales básicas, como es, el pago de nómina en los términos acordados y la revisión de nuestras precarias condiciones salariales”, pidieron.
El reclamo surge en el contexto de la Reunión de Embajadores y Cónsules 2026 (REC 2026), celebrada los días 5 y 6 de enero en la Ciudad de México.
Según la misiva, la Dirección General del Servicio Exterior aseguró que dichos pagos llegarían el jueves, con un retraso de ocho días, cosa que, acusan, no ha ocurrido.
Al señalar que los sueldos de la rama no se han puesto a revisión desde hace al menos 25 años, destacaron que muchos de ellos sobreviven en el extranjero con salarios por debajo de los límites de la pobreza en muchas adscripciones.
“El hecho de encontrarnos lejos de casa acentúa su importancia como único medio para cubrir nuestras obligaciones económicas.
“Con cada día que transcurre, nuestra estabilidad y la de nuestras familias continúa viéndose afectada: no es lo mismo estar en México, en nuestro hogar, que encontrarnos en alguna ciudad de Estados Unidos bajo el riesgo constante de desalojos, sorteando múltiples retos sin recursos, mientras se acumulan deudas y ansiedad al no poder solventarlas sin la paga mensual, ni en el corto plazo, en lugares donde los salarios ya eran insuficientes para llegar a fin de mes”, narraron.