Señala que en medio del salón de clases, se le pidió desabrocharse el botón superior de la blusa, para verificar si traía un vapeador oculto en el pecho
Por Iván Villarreal
La Prensa
Una madre de familia identificada como Giovana Mendoza expresó su indignación tras lo que calificó como una revisión humillante e irregular a su hija de 15 años, alumna de primer año grupo F en el Colegio de Bachilleres de Coahuila (COBAC) Plantel Prepa 24, durante una “operación mochila” sorpresiva realizada en el salón de clases.
Según el testimonio de la progenitora, el incidente ocurrió cuando autoridades del plantel —incluyendo a la subdirectora y una prefecta— ingresaron de manera imprevista al aula para realizar una inspección general de mochilas y pertenencias, en busca de objetos prohibidos como vapeadores (“vapes”, término coloquial para dispositivos de vapeo).
Mendoza explicó que, aunque la revisión inicial abarcó a todos los alumnos y alumnas —incluyendo la inspección de blusas para descartar objetos ocultos—, sólo a su hija se le solicitó desabrocharse un botón de la blusa para que la subdirectora verificara si llevaba un vapeador escondido entre el pecho. La madre enfatizó que la acción se llevó a cabo frente a todos sus compañeros, sin ofrecer privacidad ni la presencia de una testigo femenina de confianza, como una compañera o en un espacio apartado como un baño.
“La subdirectora le dijo ‘desabróchate y enséñame’, y revisó sus pechos delante de todo el salón. No encontraron nada, pero ¿para qué lo hizo si no había nada? Fue una humillación total. Mi hija me dijo que sintió mucha pena y vergüenza”, relató Mendoza, visiblemente molesta.
La madre cuestionó la selectividad de la medida: “¿Con qué autoridad revisaron solo a mi hija y no a todas las niñas de la misma forma? Si había un reporte previo, ¿por qué no se manejó de manera privada o con mi presencia como madre?”.
De acuerdo con la versión de la escuela —transmitida por la subdirectora y prefecta a la madre—, la inspección se originó en un reporte anónimo que señalaba a la joven como portadora del vapeador. Sin embargo, la alumna y su madre sostienen que el dispositivo fue descubierto cuando se le cayó a un compañero masculino, quien inicialmente no lo entregó voluntariamente. Mendoza defendió el historial de su hija: “Acaba de ser cambiada al turno matutino por sus excelentes calificaciones y comportamiento. No fuma, no toma, no tiene vicios. Conozco a mi hija y sé que no mentiría si hubiera sido ella”.
La progenitora no niega la necesidad de revisiones para mantener la seguridad en el plantel —especialmente ante la detección frecuente de vapeadores y otros objetos prohibidos en escuelas coahuilenses—, pero exige que se realicen con protocolos adecuados y respeto a la dignidad de los alumnos. Propuso alternativas como llevar a la alumna a un baño o dirección acompañada de una testigo, o incluso notificar a los padres para realizar la inspección con su supervisión.
“Hay más niñas que contaron lo mismo y no estuvieron de acuerdo. Algunos alumnos también comentaron que se pudo hacer en privado, en un salón solo o con una amiga presente”, agregó Mendoza. Tras expresar su inconformidad en el grupo de padres de familia, el chat fue cerrado, aunque aseguró que el rumor ya circulaba entre alumnos y familias antes de su intervención.