Este 31 de enero se cumplen 124 años de aquella explosión que arrebató la vida a 141 trabajadores, muchos de ellos de origen oriental
Karla Cortez / La Prensa
SABINAS, COAHUILA.– Este 31 de enero se conmemora un aniversario más de la explosión de la mina El Hondo, ocurrida en 1902, en la que fallecieron alrededor de 141 personas, entre ellas un porcentaje importante de mineros de origen oriental.
El profesor, historiador y cronista de Sabinas señaló que los accidentes más trascendentales en la historia minera de la región se registraron en el mes de enero, y que esta tragedia colocó a Coahuila en los periódicos de todo el mundo con la noticia de la explosión de El Hondo.
Indicó que los terrenos donde se ubica esta mina actualmente pertenecen al municipio de Sabinas, ya que anteriormente formaban parte del municipio de Juárez, y hoy son propiedad de la familia Morales Iribarre.
Señaló que fue la primera tragedia minera que causó conmoción a nivel nacional, pues nunca se había registrado un hecho similar. Explicó que todos los mineros fueron recuperados del interior de la mina y que ninguno quedó sepultado en ella. Sin embargo, algunos no pudieron ser identificados por desconocerse sus nombres, principalmente los mineros orientales, por lo que fueron sepultados en un área comunitaria destinada para ellos, la cual aún permanece en el lugar como testigo de este acontecimiento.
“El impacto fue mayor porque, a los 20 días de la tragedia, llegó al lugar el presidente de la República de aquel entonces, Porfirio Díaz, quien visitó El Hondo y realizó una colecta de dinero con toda su comitiva, recursos que fueron entregados a los deudos de esta tragedia”, expresó.
Los trabajadores de la mina vivían en esa comunidad, en cuartos proporcionados por la propia empresa, ya que no existía población cercana a San Felipe y El Hondo. La comunidad más próxima era Sabinas, donde apenas habitaban alrededor de 50 familias.
Agregó que llegaron mineros de Japón y China a trabajar en esta mina, a quienes la empresa les asignaba casas de madera, algunas de las cuales aún permanecieron durante varios años.
La explosión de la mina se debió al acumulamiento de gas grisú, ya que en aquel entonces no existían los medios para detectar la presencia de metano. Además, explicó que los propietarios estadounidenses de las minas no querían alertar a los trabajadores sobre la presencia de este gas. Fueron los mineros chinos y japoneses quienes, al conocer su existencia, utilizaban un pájaro en una jaula como método de advertencia: cuando el ave moría, salían inmediatamente de la mina para evitar ser víctimas de la muerte silenciosa provocada por el gas.