Cientos de automóviles siguen ofertándose en diferentes puntos de Monclova, muchos de éstos ubicados en estacionamientos de centros comerciales
Por Iván Villarreal
La Prensa
En un recorrido por las calles y zonas comerciales de Monclova, Coahuila, se observa con claridad el impacto del fin del decreto federal de regularización de vehículos de procedencia extranjera, conocidos comúnmente como “autos chocolate”. Cientos de estos automóviles siguen ofertándose en puntos ya reconocidos de la ciudad, muchos de ellos ubicados en estacionamientos de centros comerciales muy concurridos.
Los vendedores consultados coinciden en que la comercialización se ha vuelto cada vez más complicada desde que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió no renovar el decreto implementado en el sexenio anterior. Este programa, que facilitaba la legalización de unidades irregulares por un costo accesible, concluyó oficialmente el 31 de diciembre de 2025, marcando el inicio de un nuevo escenario para el mercado de autos usados importados.
Para quienes se dedican a la venta de estos vehículos, el cierre representa un golpe económico significativo. “Tenemos que vender sí o sí para sostener a nuestras familias”, comenta uno de los comerciantes, quien prefiere no ser identificado. Los precios de las unidades varían ampliamente: desde los 50 mil pesos o incluso menos en modelos más económicos, hasta superar los 100 mil pesos en opciones mejor conservadas. Sin embargo, los vendedores reconocen que los autos de menor costo son los más demandados por los compradores locales.
Ante la incertidumbre sobre la circulación futura de estos vehículos sin regularizar, algunos oferentes recomiendan a los potenciales adquirientes afiliarse de inmediato a organizaciones de defensa del patrimonio vehicular para evitar molestias o sanciones por parte de las autoridades. No obstante, varios han optado por diversificar su oferta hacia automóviles nacionales o de procedencia legal, aunque reconocen que los precios de estos últimos son considerablemente más altos, con diferencias que pueden llegar al 30% o 50% más.
El decreto nacional, impulsado originalmente durante la administración anterior y prorrogado en varias ocasiones, permitió legalizar millones de unidades en todo el país, pero —según críticos y analistas— no resolvió de fondo la problemática de ingreso irregular de vehículos. Lejos de frenar el fenómeno, facilitó que más automóviles continuaran entrando al territorio mexicano sin controles estrictos, lo que podría generar nuevamente tensiones sociales y de seguridad vial en los próximos meses.
En Monclova, como en otras ciudades del norte del país, el mercado de “autos chocolate” muestra signos de saturación y desánimo entre los vendedores, mientras los compradores evalúan con mayor cautela sus opciones ante un panorama regulatorio más estricto a partir de 2026.