La tarde de este lunes, el fuego rompió la calma en la colonia El Pueblo, entre la maleza y fierros viejos, invadiendo el aire de humo espeso
Manolo Acosta
LA PRENSA
El fuego rompió la calma en la colonia El Pueblo, dentro de un yonke donde el peligro despertó sin aviso, las llamas comenzaron a devorar vehículos sin piedad, avanzando entre hierba seca y fierros viejos, mientras el aire se llenaba de humo espeso.
Veinticinco automóviles quedaron atrapados en ese infierno ardiente, consumidos uno a uno, sin dar oportunidad de rescate, ante miradas incrédulas de vecinos cercanos. A pesar del caos, la fortuna acompañó a los presentes, pues no se reportaron personas lesionadas durante este siniestro que amenazó con crecer aún más.
El inmueble, conocido como Autopartes “El Güero” Rojas, escondía un enemigo silencioso: maleza abundante que sirvió de combustible voraz imparable, la fumarola negra se elevó como señal de alarma, visible desde distintos puntos de Monclova, anunciando que algo grave ocurría en avenida Constitución.
Bomberos llegaron con urgencia, pero por momentos el fuego parecía ganar terreno, obligando a vecinos a sumarse con cubetas llenas de agua improvisadas, mientras policías, rescatistas y ciudadanos unieron fuerzas, intentando frenar las llamas que amenazaban un predio baldío cercano a viviendas de la Privada Las Flores.
El riesgo era constante, el calor intenso y el humo sofocante, pero la coordinación evitó una tragedia mayor que pudo alcanzar casas habitadas, sobre la Privada Las Flores, que colinda con el yonque.
Camiones cisterna municipales abastecieron sin descanso a las unidades de ataque rápido, mientras refuerzos de Frontera y San Buenaventura llegaban al lugar, incluso una pipa del aeropuerto se integró al combate, cerrándose la avenida Constitución para proteger a terceros del peligro latente persistente.
Hoy, con cenizas aún humeantes, autoridades realizan indagatorias para descubrir qué encendió este siniestro que convirtió una tarde común en crónica ardiente.