Ximena Marisol Contreras ha logrado abrirse paso en escenarios municipales, estatales y nacionales, demostrando que la disciplina, la pasión y el respaldo familiar hacen al destino
Por Lucero Velázquez
LA PRENSA
Parras de la Fuente.– Hay voces que se entrenan en academias… y hay voces que nacen en casa, entre paredes que guardan sueños. La de Ximena Marisol Contreras Verástegui es una de ellas.
Nacida el 4 de abril de 2009 en este Pueblo Mágico, estudiante de cuarto semestre en la preparatoria Juan Agustín de Espinoza, Ximena ha construido una trayectoria que llama la atención por una razón poderosa: no ha recibido preparación vocal profesional formal y, aun así, ha logrado destacar en escenarios municipales, estatales y nacionales.
Su historia no comenzó en un gran escenario, sino en la sala de su casa. Tenía apenas siete u ocho años cuando su padre le pidió interpretar “Los Laureles”. Aquella interpretación marcó el inicio de algo que, sin saberlo, cambiaría su rumbo. Desde entonces, comenzaron a practicar afinación, entradas, proyección… día tras día. Sin reflectores. Sin academias. Solo constancia.
En un entorno donde muchos competidores cuentan con formación técnica especializada, Ximena ha avanzado con preparación empírica, disciplina férrea y una fe inquebrantable en su talento.
RAÍCES FIRMES, SUEÑOS GRANDES
Realizó sus estudios en el Jardín de Niños Mercedes González, la primaria en la Escuela Miguel Hidalgo Anexa, la secundaria en la Manuelita Farías de Madero y actualmente cursa la preparatoria en Juan Agustín de Espinoza.
Desde pequeña participó en festivales escolares, celebraciones del Día de las Madres y del Padre, coronaciones y eventos culturales. Cada escenario fue una escuela. Cada aplauso, un impulso.
Su esencia musical se inclina hacia el regional mexicano. En su repertorio e inspiración figuran grandes intérpretes como Lola Beltrán, Linda Ronstadt, Antonio Aguilar, Ramón Ayala, Juan Gabriel y Rocío Dúrcal, entre otros exponentes del regional y la balada.
Aunque también interpreta pop en inglés, el regional mexicano es el género donde su voz encuentra identidad y fuerza.
Durante un concierto de Ramón Ayala, Ximena fue entrevistada tras demostrar amplio conocimiento del repertorio.
Como reconocimiento, recibió un disco de vinilo autografiado por el artista, pieza que hoy guarda como símbolo de inspiración.
DE PARRAS A LA ESCENA NACIONAL
Uno de los momentos más significativos llegó con el concurso municipal “Vive Libre Sin Drogas”. Su talento la llevó a representar al municipio en la etapa estatal y, posteriormente, fue seleccionada a nivel nacional para formar parte de la grabación oficial del tema del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).
Fue elegida como una de las cinco voces principales del estado de Coahuila para grabar en la Ciudad de México, en un estudio donde previamente han trabajado artistas como Julieta Venegas y Natalia Lafourcade.
Compitió con jóvenes que contaban con formación profesional. Ella llegó con preparación en casa… y convicción en el corazón.
En 2023 participó en la coronación municipal de la Reina de Parras, donde recibió orientación escénica en expresión corporal e interpretación. Más adelante organizó un espectáculo navideño en Villa Magia 2025, integrando bailarinas y dinámica escénica.
Durante una de sus presentaciones ocurrió una falla en el micrófono. Lejos de detener el momento, el público infantil continuó cantando, convirtiendo el imprevisto en magia colectiva. Ese día no solo mostró talento, mostró temple.
LA FUERZA DE LA FAMILIA
Su formación ha sido empírica, pero jamás solitaria. Ha contado con la guía constante de su padre, el acompañamiento del profesor José Juan Velázquez Martínez y la asesoría de la maestra Nora en su preparación para SIPINNA. Sus abuelos y familiares han estado presentes en cada paso, apoyando vestuario, logística y ánimo.
Ximena sueña con estudiar para ser maestra de preescolar y primaria. No descarta recibir preparación vocal profesional y continuar participando en concursos de mayor alcance.
Su historia demuestra que la disciplina puede suplir la ausencia de academias, que la constancia puede competir con la técnica y que el talento, cuando se trabaja con amor, encuentra camino.
Porque cuando el talento nace del corazón, no necesita permisos para volar. Y Ximena Marisol Contreras Verástegui apenas está comenzando a elevarse.