LA JOVEN PROMESA PARRENSE QUE FLORECE
Pintora, guitarrista y alumna destacada, a sus doce años sueña con estudiar arte y llevar sus obras al Palacio de Bellas Artes
Por Lucero Velázquez
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – Para Sofía Roca, el mundo no es solo un lugar para habitar, sino una composición por descifrar. Donde otros ven un paisaje, ella ve «magia y colores«. A sus 12 años, esta estudiante de primer grado de la Secundaria «Gustavo Aguirre Benavides» se ha convertido en una de las promesas culturales más completas de Parras de la Fuente, integrando una disciplina que asombra por su madurez.
Raíces y pinceladas
El arte parece correr por sus venas como un eco generacional; desde una tatarabuela pianista hasta su presente frente al caballete. Sofía inició su pasión con la pintura a los cinco años, pero fue a los ocho cuando su formación tomó un tinte profesional en la Casa de la Cultura, guiada por el profesor Miguel Infante.
Especializada en la técnica de acrílico sobre tela, Sofía transita con naturalidad entre el impresionismo y el realismo. Sus obras ya han reclamado espacios importantes, desde exposiciones colectivas hasta vitrinas destacadas como el Festival del Tamal y el Vino. Para ella, pintar es un acto de introspección: «Me gusta por los colores y la magia«, confiesa, destacando que el arte es el espacio donde encuentra su mayor concentración.
Entre el requinto y la red
Pero la sensibilidad de Sofía no se limita al lienzo. Cuando deja el pincel, toma la guitarra. Como integrante de la rondalla, ha destacado no solo por su voz, sino por su destreza en el requinto, una ejecución técnica que exige precisión y oído fino.
«Me siento conectada con la música y las letras; siento alegría cantando», afirma con la misma seguridad con la que remata un balón en la cancha de voleibol, deporte que practica para sentirse «ágil, fuerte y segura».
El Cuadro de Honor: Una meta constante
Detrás de esta polifacética joven hay un entorno familiar sólido. Su madre, Lorena Sofía Pérez Olague, ha sido el soporte fundamental en un hogar donde el respeto y la solidaridad son la norma. Este acompañamiento se refleja en un desempeño académico impecable: Sofía ha habitado el cuadro de honor desde el preescolar y es una presencia constante en las escoltas y ceremonias oficiales.
Hacia el Palacio de Bellas Artes
Sofía Roca no tiene miedo a soñar en grande. Entre sus planes futuros conviven la ciencia y el arte: se visualiza como maestra o paleontóloga, pero hay un deseo que brilla con luz propia: estudiar arte formalmente y exponer, algún día, sus cuadros en el Palacio de Bellas Artes.
Hoy, mientras camina por Parras combinando libros, pinceles y cuerdas de guitarra, Sofía nos recuerda que la juventud es un lienzo en blanco listo para ser llenado con los colores del esfuerzo y la determinación.