Artemis 2 inicia su regreso a la Tierra
Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen observan un eclipse solar total desde el espacio y fijan en 406.778 kilómetros como la mayor distancia de nuestro planeta jamás alcanzada por un humano
Por Francisco Doménech/El País
La Prensa
EU.- Tal y como la NASA esperaba, la nave Orion ha perdido contacto con la Tierra, este martes a las 0.44 hora peninsular española, al comienzo de la sexta jornada de su misión. “Os queremos, desde la Luna”, declaró el astronauta Victor Glover, minutos antes de perderse la señal de radio. “Os vemos al otro lado”, contestó el centro de control de misión desde Houston a los astronautas. A la 1.25 se recuperó la señal y el vídeo en directo mostraba la inédita vista de una pequeña Tierra saliendo de detrás de una gran Luna, por el lado contrario al que había desaparecido un rato antes. Ambas parecían lunas crecientes.
El camino de regreso a casa de Artemis 2 ha comenzado justo en el medio de ese período de silencio de 41 minutos, durante los cuales los cuatro astronautas han visto lugares de la cara oculta que ninguna persona ha tenido ante sí antes. Y además, a la 1.02 han alcanzado el punto más cercano a la Luna de todo su viaje y, cinco minutos más tarde, han fijado en 406.778 kilómetros el nuevo récord de mayor distancia de la Tierra jamás alcanzado por un humano. Horas antes ya habían batido la anterior marca de alejamiento, que ostentaban desde 1970 los astronautas de la Apolo 13.
Lejos de ser un incidente, este llamado “silencio de radio” es una consecuencia inevitable de viajar a la Luna. Visitarla requiere rodearla. Y por tanto, internarse en su cara oculta hasta tal punto que la Tierra se acaba ocultando detrás del satélite, lo que hace imposibles las telecomunicaciones. Eso había pasado en todas las misiones lunares anteriores, pero nunca antes había venido acompañado de los hitos científicos alcanzados ahora por la Artemis 2.
Un eclipse total solo para cuatro personas
Además de haber podido fotografiar con detalle zonas casi inexploradas, han experimentado un eclipse solar total desde el espacio, aproximadamente una hora después de haber recuperado la comunicación con nuestro planeta. A las 2.35 el Sol comenzó a ocultarse detrás de la Luna y los astronautas han tenido que ponerse gafas de eclipse como cualquier persona durante la fase de parcialidad de cualquier ocultación solar. Sin embargo, este eclipse total de 57 minutos —mucho más largo que cualquiera en la Tierra— ha sido muy exclusivo. Solo han podido verlo los cuatro de la Artemis 2, gracias a la posición específica de la Orion al comenzar su regreso a casa. Y después de una jornada entera dedicada a la observación de la superficie lunar, el piloto de la nave, Victor Glover, declaró durante el eclipse: “Es la vista más extraña e irreal que hemos tenido hoy, con el resplandor de la Tierra iluminando casi toda la Luna”.
Aunque en este regreso de astronautas a la Luna no va a haber aterrizaje, sí que es una misión de múltiples “primeras veces” y récords. Sus cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen—, al internarse por completo en la cara oculta de la Luna, se han convertido en las primeras personas que tienen una visión completa de ese hemisferio lunar, aunque solo van a poder observar un 21% de su superficie, que es lo que está ahora iluminado. Debido a los fallos durante las pruebas previas al lanzamiento, la misión tuvo que retrasarse y se perdieron las oportunidades de despegue en marzo, con mucho más porcentaje de visibilidad de la cara oculta.
Pese a ese inconveniente, derivado de que finalmente la misión despegase en la tarde del 1 de abril desde Florida (EE UU) —a las 0.35 del día 2, hora peninsular española—, los cuatro astronautas han sido los primeros en posar sus ojos en muchos lugares de interés científico en la cara oculta. “Es una visión en 3D y acompañada de la experiencia personal, que nos va a dar una interpretación mucho mejor que muchas imágenes obtenidas por sondas robóticas [que sí han fotografiado ya todas esas zonas del satélite]”, afirmó Lori Glaze, administradora asociada de la NASA, durante el último informe diario de la NASA antes del sobrevuelo lunar.
Esta fase culminante de la misión, en la que la nave Orion está rodeando la Luna, comenzó este lunes a las 20.45 —hora de la España peninsular— y dura 6 horas y 35 minutos. Como van en una trayectoria de retorno libre, que no requiere ninguna maniobra para girar y regresar a la Tierra, los astronautas están pudiendo dedicar todo ese tiempo a observar y fotografiar la superficie lunar, fijándose en un total de 35 lugares lunares fijados por el equipo científico de la misión, con el que tienen contacto en tiempo real. Lo hacen en turnos, de dos en dos: mientras uno está fotografiando y otro observando y describiendo lo que ve, el resto de la tripulación se dedica a preparar el siguiente bloque y a comunicarse con el centro de control de misión de la NASA en Houston (Texas, EE UU).
Pierden y recuperan la comunicación
Los cuatro astronautas de la misión perdieron comunicación con la NASA a las 18:44 horas del este de Estados Unidos porque la Luna, una masa sólida de roca y regolito de casi 3,500 kilómetros de diámetro, impide que las ondas de radio procedentes del centro de control de la NASA o de la cápsula se encuentren.
Por ello, será necesario esperar a que Orión asome al otro lado de la Luna.
“Mientras nos preparamos para quedarnos sin comunicación de radio, aún vamos a sentir su amor desde la Tierra. Y a todos ustedes ahí abajo en la Tierra y alrededor de la Tierra, los amamos, desde la Luna. Los veremos en el otro lado”, declaró el piloto de la misión, Victor Glover, justo antes de perder el contacto.
Este tipo de interrupciones han sido característicos de todas las misiones que han pasado por detrás de la Luna, la última de ellas el Apolo 17 en 1972, según la NASA.
La nave tripulada Orión de Artemis II de la NASA recuperó este lunes el contacto con la Tierra después de pasar unos 40 minutos en absoluto silencio mientras sobrevolaba la cara oculta de la Luna, una interrupción habitual en este tipo de misiones.