PALEONTOLOGÍA Y ARTESANÍA SE UNEN EN PARRAS
De la plumaria a la escultura de dinosaurios, el artista torreonense radicado en el Pueblo Mágico transforma materiales recolectados en piezas únicas que narran la memoria del territorio
Por Lucero Velázquez
LA PRENSA
Parras, Coahuila. — Originario de Torreón y radicado en Parras desde hace ocho años, Javier Ramos Díaz de León desarrolla piezas únicas a partir de recolección en campo, técnicas artesanales y materiales naturales; su trabajo incluye plumaria, tintes tradicionales y esculturas de gran formato como dinosaurios.
Javier Ramos Díaz de León, con formación en Administración de Empresas y especialidad en pequeñas y medianas empresas, ha consolidado en Parras un proyecto creativo basado en la recolección de materiales naturales y la transformación artesanal de piezas únicas, que van desde collares y textiles hasta esculturas de gran formato elaboradas con piedra, varilla y alambre.
Nació el 13 de noviembre de 1985 en Torreón, Coahuila, y a los dos años se trasladó a la ciudad de Durango, donde creció y permaneció hasta los 22 años. Posteriormente inició una etapa de movilidad por distintas regiones del país, hasta establecerse hace ocho años en el municipio de Parras, donde actualmente reside y desarrolla su actividad artística.
Ramos Díaz de León explicó que su vínculo con el arte comenzó como una alternativa económica durante su etapa universitaria, cuando inició la elaboración de pulseras y collares con semillas, piedras y materiales recolectados. Con el tiempo, esta actividad dejó de ser ocasional para convertirse en su forma de vida.
“Empecé haciendo pulseras y collares con lo que encontraba, semillas, piedras, materiales rústicos. Después me di cuenta que era un campo mucho más amplio”, relató.
A partir de ese proceso, su trabajo evolucionó hacia distintas técnicas artesanales. Entre ellas destaca la plumaria, disciplina en la que lleva aproximadamente cinco años, utilizando plumas recolectadas durante caminatas en campo. Señaló que su método consiste en la recolección en estado natural, sin dañar aves vivas, integrándolas posteriormente en composiciones artísticas.
De manera paralela, ha desarrollado piezas textiles y objetos decorativos con fibras naturales, además de la aplicación de tintes tradicionales sobre lana, algodón y seda. Para ello utiliza insumos como cochinilla, índigo, cáscara de nuez, granada, flores regionales y tierras minerales, combinados mediante procesos de cocción y fijación con piedra alumbre.
Parte de este trabajo también se vincula con un proyecto en desarrollo para la producción de cochinilla a partir del nopal, el cual inició en diciembre pasado con la implantación de los primeros ejemplares vivos. El objetivo, explicó, es generar materia prima para tintes naturales y su posible comercialización.
En su proceso creativo, la recolección en campo juega un papel central. Ramos Díaz de León realiza recorridos por cerros y zonas rurales de Parras, donde identifica piedras, fósiles y otros elementos naturales. Señaló que ha reunido más de 300 piezas a lo largo de estos recorridos.
“Es caminar, observar y empezar a reconocer los indicios. A veces una piedra te lleva a otra”, explicó al describir su método de trabajo.
En estos recorridos ha localizado materiales como meteoritos, madera fósil, semillas fosilizadas, conchas, turitelas y amonites fosilizados, así como piezas líticas antiguas como chuzos, raspadores y puntas de flecha, además de fragmentos minerales como diamante her kimer, entre otros hallazgos que forman parte de su colección de campo.
Este proceso lo ha llevado también a incursionar en la paleontología artesanal, integrando fósiles y referencias de especies encontradas en la región. Entre sus piezas destaca la elaboración de esculturas de dinosaurios a escala, construidas con piedra, varilla metálica y alambre.
Indicó que cada pieza requiere un proceso que inicia con la búsqueda de materiales, seguido del diseño y la estructura. En promedio, la elaboración de una escultura puede extenderse alrededor de una semana, considerando las distintas etapas de recolección y ensamblaje.
Hasta el momento ha elaborado dos dinosaurios de gran formato. El primero de ellos medía aproximadamente 1.50 por 2.20 metros, mientras que el segundo alcanzó 1.30 por 2.70 metros. Un tercer proyecto de mayor escala se encuentra en desarrollo.
Los modelos están basados en especies reales, algunas de ellas identificadas en la región de Parras. Entre ellas mencionó el Tlatolophus galorum, hallado en la zona de San Antonio en la década de los noventa, considerado uno de los ejemplares más representativos del registro paleontológico local.
En cuanto a su producción artística, Ramos Díaz de León señaló que cada pieza es única e irrepetible, ya que depende de los materiales encontrados en el entorno y del momento de recolección. No trabaja con series ni reproducciones.
Sus obras incluyen también composiciones con plumas, madera y elementos simbólicos inspirados en tradiciones indígenas mexicanas, particularmente de culturas del norte y occidente del país. Sin embargo, aclaró que su trabajo no reproduce símbolos de forma directa, sino que se basa en interpretaciones personales influenciadas por dichas culturas.
El artista también explicó que su experiencia en comunidades indígenas de Nayarit, Oaxaca y Chiapas influyó en su formación. Durante varios años convivió con comunidades Wixarika, donde aprendió técnicas de tejido, joyería, recolección de materiales naturales y procesos artesanales tradicionales.
En Chiapas, particularmente en la región de San Cristóbal de las Casas, tuvo contacto con trabajos de ámbar y joyería en plata, mientras que en Oaxaca se acercó a técnicas de textiles, tintes naturales y tapetes elaborados en telar.
Actualmente, su actividad artística se complementa con la comercialización de otros productos como miel, ropa artesanal y textiles diseñados por él, actividad que realiza en conjunto con su esposa, Stacy Shane, quien también participa en la elaboración de algunas piezas.
En el ámbito comercial, indicó que sus obras se venden de forma directa y bajo encargo. En el caso de esculturas de dinosaurios, los precios pueden alcanzar alrededor de 10 mil pesos, aunque varían según el tamaño, el material y el proceso de elaboración.
Ramos Díaz de León explicó que su forma de trabajo no se basa en una producción industrial, sino en el aprovechamiento del entorno natural. “No es ir a comprar material, es ir a encontrarlo”, señaló.
Sobre su visión del arte, consideró que este surge de la combinación de intención, acción y atención. “Cuando se unen esos tres elementos, cualquier cosa puede ser posible”, afirmó.
A diferencia de otros artistas, comentó que no utiliza redes sociales para promover su trabajo, al considerar que pueden interferir en el proceso creativo. Su difusión, dijo, se ha dado principalmente de manera directa, a través del contacto con personas interesadas en sus piezas.
De cara al futuro, señaló que su objetivo no es únicamente comercializar su obra, sino difundir el arte como una forma de conocimiento y creación accesible desde el entorno natural. “Más que vender, me interesa que la gente vea que puede crear con lo que tiene alrededor”, expresó.
Como parte de su práctica artística, también realiza procesos de disecación de animales, los cuales integra en composiciones visuales junto con elementos naturales y piezas recolectadas en campo, reforzando así su enfoque de trabajo con materiales orgánicos y restos del entorno.
Su trayectoria, marcada por el recorrido en distintas regiones del país y el aprendizaje con comunidades artesanales, ha derivado en un proyecto que combina técnicas tradicionales, materiales naturales y exploración personal, con Parras como punto de desarrollo actual.
Al final, su obra no parte únicamente de la materia que encuentra, sino de la mirada con la que la interpreta: un proceso donde el territorio se convierte en archivo, taller y memoria.