SE APAGA LA VOZ DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
A los 75 años, el misionero del Espíritu Santo parte tras una vida dedicada al acompañamiento de familias y matrimonios en la capital de Coahuila
Por: Rocío Ledezma
LA PRENSA
SALTILLO, COAHUILA.– La comunidad católica de la capital coahuilense se encuentra de luto tras el fallecimiento del presbítero Alfonso Gil Cueva, misionero del Espíritu Santo y vicario del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, ocurrido la madrugada del martes 14 de abril de 2026, luego de complicaciones de salud.
La noticia fue confirmada por la Diócesis de Saltillo, que a través de un mensaje oficial expresó su profundo pesar y convocó a los fieles a unirse en oración por su eterno descanso.
En el pronunciamiento, el obispo Hilario González García, junto con los presbíteros y la comunidad diocesana, manifestó que, “con profunda pena y llenos de esperanza en la resurrección de los muertos”, se elevan oraciones por el sensible fallecimiento del sacerdote, pidiendo que Dios le conceda “el gozo de los santos” y que “brille para él la luz perpetua”.
COMPLICACIONES DE SALUD EN SUS ÚLTIMOS DÍAS
De acuerdo con la información disponible, el padre Alfonso Gil había presentado un preinfarto días antes, lo que derivó en su hospitalización en un nosocomio privado al norte de la ciudad. Su estado se reportó delicado desde el 8 de abril, cuando comenzaron las cadenas de oración por su recuperación.
En las horas previas a su fallecimiento, su condición se agravó, confirmándose su deceso durante la madrugada. Aunque no se detalló una causa específica, la diócesis señaló que enfrentaba complicaciones médicas que se intensificaron recientemente.
UN SACERDOTE CERCANO Y ACTIVO
Originario de Guadalajara, Jalisco, y con 75 años recién cumplidos en marzo, Alfonso Gil Cueva formaba parte de la congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, orden con presencia en diversas regiones del país.
En Saltillo, se desempeñaba como vicario del Santuario de Guadalupe, uno de los templos más representativos de la ciudad, donde también fungía como asesor de la Alianza de Amor y de los Matrimonios del Apostolado de la Cruz.
Hasta días antes de su hospitalización, el sacerdote mantenía una vida pastoral activa. Participó en actividades de Semana Santa, incluido el viacrucis, y era reconocido por su cercanía con los fieles.
Quienes lo conocieron destacan su trato accesible, su disposición para escuchar y su constante mensaje de aliento, especialmente en momentos difíciles. “Siempre encontraba palabras para ayudar a las familias a salir adelante”, recordaron feligreses del santuario.
CONSTERNACIÓN Y MUESTRAS DE AFECTO
La noticia de su fallecimiento generó consternación entre la comunidad católica local. Desde temprana hora del martes, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe comenzó a recibir ofrendas florales y muestras de cariño en memoria del sacerdote.
Su labor pastoral, centrada en el acompañamiento espiritual y la cercanía con las familias, dejó una huella significativa en la vida religiosa de Saltillo.
MISA EXEQUIAL Y DESPEDIDA
La misa exequial se celebró este mismo martes 14 en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y fue dirigida por el obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, encuentro en el que fieles, sacerdotes y personas cercanas acudieron a darle el último adiós.
LLAMADO A LA SOLIDARIDAD
De manera adicional, la comunidad religiosa ha solicitado apoyo económico para cubrir los gastos derivados de su atención médica, invitando a los fieles a realizar donativos directamente a la cuenta de los Misioneros del Espíritu Santo.
La partida del padre Alfonso Gil Cueva deja un vacío en la Iglesia local, pero también un legado de servicio, cercanía y fe que permanece en la memoria de quienes compartieron con él su camino espiritual. Su vida sacerdotal queda marcada por el acompañamiento constante a su comunidad y su compromiso con el ministerio.