La presidenta respondió este jueves a las declaraciones del mandatario estadounidense, quien dijo el miércoles que no planea renovar el acuerdo comercial trilateral
El miércoles, desde la Oficina Oval, el presidente Donald Trump declaró que no está buscando renovar el T-MEC, el acuerdo comercial trilateral cuya revisión formal está programada para el 1 de julio de 2026. Sus palabras fueron contundentes: “No sé si voy a renovarlo porque, para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor”.
Trump también endureció el tono hacia sus socios comerciales al asegurar que Estados Unidos no depende de ellos: “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos”.
Sin una prórroga antes del 1 de julio, el acuerdo entraría en un proceso de revisiones anuales sucesivas, aunque seguiría vigente por hasta una década, salvo que alguno de los países decidiera abandonarlo por completo.
La presidenta responde: el acuerdo es un logro del propio Trump
Este jueves, en su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso con una postura clara: México quiere mantener el tratado trilateral, y argumentó que su desaparición perjudicaría directamente al bolsillo de los ciudadanos estadounidenses.
“Nosotros, en primer lugar, queremos que se mantenga el Tratado porque beneficia a los tres países“, afirmó la mandataria. Como ejemplo inmediato puso el mercado automotriz: el precio de los vehículos en Estados Unidos ya ha subido de forma significativa como efecto de los aranceles impuestos a múltiples países, incluido México, y eso se refleja en la inflación estadounidense.
“Obviamente va a bajar el precio de los vehículos si se mantiene como estaba el Tratado o en mejores condiciones”, señaló Sheinbaum, quien recordó que el T-MEC fue negociado durante el primer mandato del propio Trump y lo calificó como “uno de sus grandes logros”.
El argumento del empleo compartido
Uno de los puntos centrales de la defensa de Sheinbaum fue desmontar la narrativa de que el empleo en México se genera a costa de los trabajadores estadounidenses. La presidenta sostuvo que está demostrado que el crecimiento del empleo en ambos países es complementario, no contradictorio: si en México se fabrica una parte de un vehículo y en Estados Unidos otra, el empleo sube en los dos lados de la frontera.
“No es uno a costa del otro”, subrayó.
El escenario bilateral: ¿debilidad o fortaleza?
Ante la posibilidad de que Trump sustituya el acuerdo trilateral por pactos separados con México y Canadá, Sheinbaum fue cautelosa pero firme. Consideró que el T-MEC se va a mantener y que, en todo caso, lo que Washington busca son ciertas condiciones específicas para cada socio, no su eliminación.
Las conversaciones actuales se han concentrado en acuerdos bilaterales complementarios, que probablemente girarán en torno a concesiones arancelarias, particularmente respecto a los aranceles de la Sección 232 aplicados a automóviles y acero. México ha argumentado que el régimen arancelario actual deja en desventaja a su sector automotor frente a competidores asiáticos que ya tienen acuerdos con Estados Unidos.
La presidenta también lanzó un argumento geopolítico: América del Norte está mejor posicionada para competir con China unida que fragmentada. “Es mejor estar juntos para competir con China, por ejemplo, que estar separados”, dijo.
La siguiente ronda: Washington, del 15 al 18 de junio
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que viajará a Estados Unidos entre el 15 y el 18 de junio para la siguiente ronda de conversaciones formales sobre la revisión del T-MEC, acompañado del nuevo embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri.
Los datos de comercio de enero a abril de 2026 muestran la magnitud de lo que está en juego: el intercambio comercial entre México y Estados Unidos alcanzó los 317 mil 336
Información de Infobae