Familiares y amigos despidieron con profundo dolor a Orlando Natanael, estudiante universitario de la UTRCC, quien falleció en un accidente de motocicleta
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
Con profundo dolor, familiares y amigos despidieron al joven Orlando Natanael Cortés Wong, cariñosamente conocido como “Nata”, quien lamentablemente perdió la vida en el libramiento Eliseo Mendoza Berrueto al ser embestido mientras viajaba en su motocicleta.
La velación se llevó a cabo en la capilla “Latinoamericana”, ubicada en el bulevar Francisco I. Madero, donde cientos de personas —entre familiares, estudiantes, compañeros de trabajo y miembros de su iglesia— se dieron cita para brindarle el último adiós.
Su familia compartió que Natanael era hijo único, tenía 25 años de edad y cursaba la carrera de Ingeniería en Mantenimiento Industrial en la Universidad Tecnológica de la Región Centro (UTRCC), institución a la que se dirigía el día del accidente.
Además de ser un destacado estudiante, Natanael era encargado del sonido en la Iglesia Vida Monclova, ubicada en la colonia Hipódromo, donde también tocaba el piano y apoyaba activamente a la congregación.
Daniel Sandoval, pastor de la Iglesia Vida Monclova, expresó que su fallecimiento ha consternado a toda la comunidad cristiana. “Nata, como le decíamos de cariño, era un muchacho muy amable y servicial”, señaló.
Agregó que siempre buscaba ganarse el cariño de las personas: “Se caracterizaba por su sonrisa, aun en medio de la adversidad. Era un excelente estudiante; sus calificaciones lo reflejan”.
De acuerdo con el pastor, uno de sus mayores anhelos era servir a Dios y continuar participando activamente en su iglesia. “Su sueño más grande era servir al Señor por encima de todo”, indicó.
Su madre, Lorena Cortés, formaba parte activa de la iglesia, donde ambos compartían su fe. La comunidad religiosa expresó su respaldo a la familia en este momento difícil y agradeció las muestras de apoyo recibidas.
LO DESPIDE LA UNIVERSIDAD
La Universidad Tecnológica de la Región Centro (UTRCC) lamentó profundamente el fallecimiento de su alumno, a quien recordarán por su dedicación, su amor por la música y por ser un amigo en quien siempre se podía confiar.
“Su partida deja un vacío en nuestra comunidad, pero su recuerdo permanecerá en cada momento compartido. Fue alguien que brindaba apoyo, alegría y compañerismo a quienes lo rodeaban”, expresaron.
Por su parte, empleados de una tienda departamental donde también laboraba señalaron: “Descansa en paz, Nata. Fuiste un gran compañero y una persona muy noble, siempre con tu chispa de alegría. Vuela alto, amigo; no es un adiós, sino un hasta luego”.
Ayer, su padre, Ernesto Cortés, informó que el joven sería sepultado en el panteón Guadalupe y que la familia analiza la posibilidad de interponer una denuncia ante el Ministerio Público, ya que cuentan con un plazo de 48 horas para hacerlo. No obstante, señaló que por el momento están enfocados en los trámites funerarios.