La profesora Deyanira del Carmen Díaz es ejemplo de vocación, con infinidad de experiencias en varias generaciones de alumnos
Óscar Ballesteros
La Prensa
«Soy la única de mi generación que no se ha jubilado» comparte la maestra Deyanira del Carmen Diaz que está a 1 año de cumplir 60 años de servicio y se ha mantenido como directora de la primaria Club de Leones por más de 30; dentro de su vasta experiencia, ha conseguido ser fundadora de una primaria así como mantenerse a cargo de la misma institución en donde inició sus estudios.
Su historia como docente inició una vez terminando sus estudios como «normalista» en Saltillo en 1967, para tomar su primer trabajo en septiembre del mismo año, fundando la escuela José María Morelos en la colonia San José, cercana al Río Monclova lo cual se volvió relevante pues apenas llegó y sufrieron las consecuencias del Huracán Beulah, que traumatizó su experiencia en la institución.
«Hubo un ciclón muy fuerte y andábamos en la fiesta final, nos advirtieron “ahí viene el agua” terminamos agarrados de la mano: familiares, maestros, los niños; yo entaconada, rabona, era en ese momento la moda, llegamos a lo que era el puente y ya no existía, nos quedamos atrapadas como 3 días con una vecina (…) sentía que el agua me absorbía, ya no quise volver y conseguí mi cambio, es una experiencia que jamás se me olvidó, porque estás bien y luego es un mar” recordó.
Con esto, iniciaría su trabajo en la primaria Club de Leones, como docente en el turno matutino, institución que la había visto cursar sus primeros años de educación y ahora ella sería la encargada de formar nuevas generaciones, situación que la motivó a seguir preparándose para ofrecer más a su alumnado, iniciando así con su licenciatura en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).
Dicha universidad no tenía instalaciones en el municipio, por lo que tuvo que viajar nuevamente a Saltillo, como en su época «normalista», para tomar y aprobar su examen de ingreso, por lo que se convirtió en parte de la primera generación local de esta escuela, tomando sus clases de manera nómada en todas las escuelas sedes de las clases.
«Soy de la primera generación de la licenciatura de la UPN, tuvimos que ir a Saltillo a presentar un examen porque aquí no teníamos esa escuela, nos prestaron la escuela Madero cada sábado, las vacaciones en el CBTis 36 todos los días de 8 a 5 de la tarde, fuimos a San Buena a que nos prestaran una secundaria (…) se hizo la graduación y la mayoría tuvo ascensos y yo no quise irme porque tenía otras situaciones, pero yo ya tenía licenciatura” contó como parte de su preparación.
Años después, llegado 1985 se le dio la oportunidad de su ascenso como directora de la institución, pero en el horario de la tarde lo cual le representaba inconvenientes y sólo permaneció en el cargo por 2 años, pidiendo voluntariamente su regreso al turno matutino, aceptando el regresar a desempeñarse únicamente como docente frente a grupo.
Su esfuerzo como educadora le volvería a presentar la oportunidad de ser directora de la primaria que jamás ha dejado, tomando su nombramiento en el año 95’ hasta el día de hoy, pasando ya más de 30 años a cargo de la institución y más de 50 formando parte de ella por lo que encuentra una correspondencia de recuerdos entre ambos.
«Estuve aquí cuando festejamos los 25 años, cuando recién llegué, me tocaron los 50 años, yo organicé y vino mucha gente, desde la primera generación, la escuela se inauguró el 12 de septiembre de 1948, yo incluso hice mi primaria aquí, hace 3 años tuvimos nuestros 75 años (…) a donde quiera que yo voy, no es raro escuchar “maestra ¿se acuerda de mí?” a veces les respondo que no, pero no paro de pensar y luego me acuerdo, son alumnos que estuvieron desde su mamá, o abuelos” dijo.
De todos los egresados que la recuerdan, ha coincidido con profesionistas de todo tipo: policías, doctores, maestros, abogados, con el ejemplo más claro de sus nietos que siguieron su inspiración y son docentes, sin embargo, han sido infinidad de experiencias en donde se ha encontrado con ex alumnos quienes le han brindado sus atenciones como profesionales.
«De todo tengo ahorita: policías, doctores, maestros, abogados, hasta mis nietos, son docentes, un día el doctor Rubén Flores, que es traumatólogo me dice en consulta: “es la maestra Deyanira”, le pregunté si era padre de familia y me dice que le di clases, vivían por aquí, voy caminando y generaciones completas me hablan para visitar la escuela» continuó su historia.
Con toda su experiencia, la maestra Deyanira da un mensaje de aliento a todas las nuevas generaciones de docentes o próximos educadores, de respetar y querer su profesión para poder ofrecer lo mejor a sus alumnos que los recordarán con el pasar de los años, sin importar que sea más de medio siglo; así como a aferrarse a sus objetivos, entendiendo las dificultades actuales para ser seleccionados en el gremio.
Maestra Deyanira – La directora de la primaria Club de Leones, Deyanira Diaz, ha entregado casi 60 años a la docencia, siendo un ejemplo de vocación y adaptación a cada cambio educativo.