Donald Trump propuso a Jay Clayton para dirigir la Inteligencia Nacional de Estados Unidos; actualmente encabeza el proceso judicial por narcotráfico contra Rubén Rocha Moya y otros funcionarios de Sinaloa
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la nominación de Jay Clayton como próximo director de Inteligencia Nacional, una decisión que coloca en uno de los cargos más importantes de seguridad e inteligencia del país al fiscal federal que actualmente encabeza el proceso judicial por narcotráfico contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios de alto nivel de esa entidad.
La propuesta fue dada a conocer este jueves, en medio de cuestionamientos de legisladores demócratas sobre otros nombramientos realizados por la administración republicana tras la salida de la exdirectora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien dejó el cargo en mayo pasado.
Clayton se desempeña actualmente como fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, una de las oficinas más influyentes dentro del sistema judicial estadounidense. Desde esa posición ha encabezado investigaciones relacionadas con organizaciones criminales transnacionales y casos vinculados al narcotráfico.
El fiscal detrás de la acusación contra funcionarios sinaloenses
Jay Clayton es la figura central en el proceso judicial iniciado en Estados Unidos contra el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, señalado por presuntos vínculos con el narcotráfico.
De acuerdo con la acusación presentada por autoridades estadounidenses, Mérida Sánchez habría mantenido relaciones con integrantes del Cártel de Sinaloa, particularmente con la facción conocida como Los Chapitos. En el mismo expediente aparecen señalados Rubén Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios de la administración estatal.
El pasado 29 de abril, Clayton anunció formalmente la acusación contra Rocha Moya, así como contra el senador Enrique Inzunza, el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Mendívil, y otros funcionarios estatales presuntamente relacionados con actividades delictivas.
Durante la presentación del caso, el fiscal sostuvo que las investigaciones buscan desmantelar redes de protección política y financiera vinculadas a organizaciones criminales.
“El Cártel de Sinaloa es una organización criminal despiadada que ha inundado esta comunidad con drogas peligrosas durante décadas”, declaró entonces el funcionario estadounidense.
Entregas voluntarias y disputa diplomática
El proceso judicial ha cobrado relevancia en fechas recientes luego de que dos excolaboradores cercanos a Rocha Moya se entregaran a las autoridades estadounidenses.
Entre ellos figura el general retirado Gerardo Mérida Sánchez, así como el exsecretario de Finanzas de Sinaloa, Enrique Alfonso Díaz Vega, quienes actualmente enfrentan procedimientos legales relacionados con las acusaciones formuladas por la fiscalía federal.
La investigación ha generado tensiones entre los gobiernos de México y Estados Unidos. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha señalado que Washington no ha presentado hasta el momento las pruebas suficientes para justificar solicitudes formales de extradición contra los funcionarios mencionados en el expediente.
La mandataria ha insistido en que cualquier procedimiento de cooperación judicial debe apegarse a los mecanismos legales vigentes y sustentarse en evidencia sólida.
Mientras tanto, la nominación de Clayton para encabezar la Inteligencia Nacional estadounidense deberá ser analizada por el Senado de Estados Unidos. De ser ratificado, asumiría la coordinación de las agencias de inteligencia del país en un momento marcado por desafíos relacionados con el narcotráfico, la seguridad fronteriza y el combate a las organizaciones criminales transnacionales.
Información de Infobae