Coinciden mujeres parrenses que valorar este derecho histórico obliga a las nuevas generaciones a defender los espacios conquistados y en la necesidad de combatir las brechas laborales
Por: Roberto Ulíbarri
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – A 71 años de que las mujeres mexicanas ejercieran por primera vez su derecho al voto en una elección federal, voces de distintos ámbitos de Parras coincidieron en que este logro representa mucho más que una conquista política: simboliza el reconocimiento pleno de la ciudadanía femenina y una responsabilidad que debe ejercerse con conciencia para fortalecer la democracia.
El 3 de julio de 1955 marcó un antes y un después en la historia del país, cuando las mujeres participaron por primera vez en una jornada electoral federal, luego de que el derecho al sufragio fuera reconocido constitucionalmente en 1953. Desde entonces, la participación política femenina ha crecido de forma constante hasta convertirse en una fuerza decisiva en la vida pública de México.
EL RECONOCIMIENTO DE LA CAPACIDAD
Para la comunicadora María Eugenia Martínez, ejercer el voto implica asumir un compromiso directo con la sociedad y con las generaciones venideras.
«El voto femenino representa uno de los avances más importantes en la historia de nuestro país. Ejercer este derecho es también asumir una responsabilidad con nuestras familias, nuestras comunidades y las futuras generaciones», expresó.
Consideró que la participación de las mujeres en las urnas trasciende cualquier postura política o ideológica, ya que encarna el reconocimiento de su capacidad innata para intervenir en las decisiones que definen el rumbo del país.
«No se trata de una postura feminista o de partidos, sino del reconocimiento de que las mujeres tenemos la capacidad, la experiencia y el criterio para participar en las decisiones que definen nuestra sociedad. Valorar este derecho es honrar a quienes lucharon para que hoy podamos ejercerlo con libertad», afirmó.
DE LA INVISIBILIDAD A LAS URNAS
Por su parte, la también comunicadora Holanda Contreras destacó que el sufragio femenino significó el reconocimiento legal definitivo de las mujeres como ciudadanas con plenos derechos ante las instituciones.
«Antes de 1953 existíamos para la casa, para la familia y para la iglesia, pero para el Estado no contábamos. Que nos dieran el voto significó reconocernos como adultas políticas, con derecho a decidir y también a exigir», señaló de manera tajante.
Añadió que el sufragio femenino no fue una concesión ni una cortesía del sistema, sino el resultado de años de una dura lucha encabezada por mujeres que enfrentaron múltiples obstáculos sociales para abrir ese camino.
«No nos regalaron ese derecho; lo arrancaron mujeres antes que nosotras. Si hoy podemos votar es porque otras pagaron el costo de esa lucha. Por eso cada boleta representa una historia de esfuerzo que debemos honrar», expresó.
EL RETO DE LAS NUEVAS GENERACIONES
Desde la perspectiva de la juventud, Arletth Donají Macías Hernández, estudiante del sexto semestre de la Licenciatura en Educación Preescolar de la Escuela Normal Oficial «Dora Madero», señaló que los avances alcanzados obligan a las mujeres de hoy a defender y preservar con firmeza los derechos conquistados.
«Hoy vemos a una mujer en la Presidencia de la República, y eso nos recuerda que los derechos que tenemos no siempre existieron. Fueron el resultado de mucho esfuerzo, valentía y perseverancia de quienes lucharon por la igualdad», comentó la universitaria.
Sin embargo, consideró que el camino hacia una equidad verdadera aún no concluye, pues lamentablemente persisten brechas históricas en materia laboral, salarial y de oportunidades en diversos sectores del país.
«Las mujeres seguimos enfrentando desigualdades. En muchos casos nos cuesta el doble o el triple alcanzar las mismas oportunidades, no por falta de preparación o capacidad, sino simplemente por prejuicios de género», indicó.
Como futura docente, subrayó que la igualdad se debe construir desde la infancia mediante la educación y la formación sólida en valores comunitarios.
«Desde las aulas y desde el hogar debemos enseñar el respeto, la igualdad y la participación. Si queremos una sociedad más democrática e incluyente, ese trabajo debe comenzar desde la niñez», afirmó.
UNA RESPONSABILIDAD VIGENTE
Las tres entrevistadas coincidieron en que el voto femenino no debe entenderse únicamente como un derecho del pasado, sino como una responsabilidad cívica diaria que exige participación informada, análisis y compromiso con la vida democrática del país.
A más de siete décadas del primer sufragio femenino en México, el legado de aquellas mujeres que impulsaron esta transformación histórica continúa vigente en Parras de la Fuente, recordando a las familias que los derechos conquistados sólo se fortalecen cuando se ejercen con total libertad, responsabilidad y conciencia ciudadana.