María Felicia Jiménez pidió detener el proceso por vi0lencia familiar al asegurar que hubo reconciliación y que continuar con el juicio provoca desgaste emocional para ella y su hijo
Cuernavaca, Mor.- De súbito, María Felicia Jiménez Lavie, concedió el perdón a su esposo, Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Petróleos Mexicanos, vinculado a proceso por at4carla físicamente en su casa del fraccionamiento Paraíso Country Club del municipio de Emiliano Zapata, en marzo pasado. El perdón, dice la ingeniera cubana en su carta, es para detener el desgaste emocional para la suscrita y sus hijos menores de edad.
La carta tomó por sorpresa a la defensa y los representantes del Ministerio Público, porque hasta el miércoles cobraron fuerza las documentales que demuestran la comisión del delito de violenta familiar en agravio de María Felicia, principalmente un video que exhibe en tiempo, modo y lugar la agresión, frente al hijo de ambos, un menor de seis años de edad.
El video fue subido a redes sociales en junio pasado con un mensaje acreditado a Jiménez Lavie, de origen cubano, en el que da cuenta de una vida violenta al lado del exfuncionario federal.
Sin embargo, esta mañana, la juez especializada de Control, Adriana Correa Ortiz, compartió en audiencia un escrito firmado por Jiménez Lavie en el que manifiesta su voluntad de otorgar el perdón a su esposo y rechazar la continuación de las carpetas judiciales de Morelos y la de la CDMX, ejercicio legítimo de sus derechos como víctima y en atención al bienestar de su núcleo familiar, citó.
Durante la lectura de la carta, el semblante de Víctor Rodríguez dibujó una sonrisa, y su expresión aumento cuando la juez pronunció que la manifestación de la víctima había sido realizada en pleno uso de sus facultades, sin presión alguna, motivada exclusivamente por la reconciliación lograda y el bienestar de su familia.
“No tengo pretensión alguna que hacer valer en contra del ciudadano Víctor Rodríguez Padilla”, remarcó la víctima en su texto.
La ingeniera cubana sostiene en su carta que junto con su esposo han logrado una reconciliación genuina, “producto de un proceso de reflexión, diálogo y compromiso mutuo, orientado primordialmente a preservar la estabilidad emocional, la convivencia armónica y el bienestar integral de nuestro hijo menor de edad”, leyó la juez.
Luego invocó un criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en las decisiones que involucren a menores, para privilegiar su desarrollo armónico y la unidad familiar, siempre que ello no implique un riesgo para su integridad, lo que en el presente caso no acontece, expuso.
Entre sus argumentos para conceder el perdón a su esposo y terminar con el proceso, Jiménez Lavie aludió su derecho a ser tratada con respeto a su dignidad, a no ser obligada a convivir con su agresor cuando así lo solicite y a solicitar las medidas que considere pertinentes para su protección.
Esos derechos, dijo, operan en ambos sentidos porque así como la víctima puede solicitar medidas de protección, también tiene el derecho legítimo de manifestar que la continuación del procedimiento penal le causa un perjuicio mayor que el que pretende remediar, “particularmente cuando la dinámica familiar ha cambiado y la prosecución de la investigación genera un daño emocional tanto a ella como a sus hijos menores”, leyó la juez.
De acuerdo con el escrito leído en audiencia, continuar con una investigación en contra de la voluntad expresa de la víctima, cuando no existe riesgo actual y se ha acreditado la reconciliación, constituye una forma de revictimización institucional contraria al espíritu de la ley y a los estándares internacionales de protección.
“En el presente caso, la prosecución de la carpeta judicial constituye una fuente innecesaria de estrés, incertidumbre y desgaste emocional para la suscrita y para sus hijos menores de edad, respecto de un conflicto que ya fue resuelto mediante la reconciliación familiar. Obligar a la víctima a seguir participando en un proceso que ya no desea ni necesita equivale a instrumentalizar su denuncia en contra de su propia voluntad y bienestar”, expone en su carta la víctima de violencia familiar.
La juez fijó fecha para este martes a las 8:00 horas para que la víctima comparezca, reconozca su firma y ratifique su escrito de perdón. Si eso sucede, mañana mismo el exdirector de Pemex saldrá de prisión y seguirá el juicio en libertad.
POR STAFF/EL UNIVERSAL