ALAN MORALES APUNTA AL CLASIFICATORIO PARA EL MUNDIAL
En su primera competencia nacional, el fisicoculturista de Torreón conquistó cuatro podios tras medirse contra 80 deportistas de todo el país
Por: Roberto Ulíbarri
LA PRENSA
TORREÓN, COAHUILA. – El coahuilense Alan Morales llegó a Monterrey con una meta clara: competir por primera vez en un escenario nacional y comprobar hasta dónde podía llegar después de dos años de preparación en el fisicoculturismo. El resultado superó sus propias expectativas. El atleta de Torreón subió al podio en cuatro de las cinco categorías en las que participó dentro del North Championship, al conseguir un segundo lugar y tres terceros puestos.
Alan Antonio Morales García, originario de Torreón y de 32 años de edad, se presentó en el North Championship, competencia de carácter nacional celebrada en Nuevo León, donde se midió ante aproximadamente 80 atletas provenientes de diferentes entidades del país. El resultado fue contundente: un segundo lugar y tres terceros puestos en las cinco categorías en las que participó.
El lagunero fue, además, el único representante de Coahuila y de La Laguna en la competencia, por lo que subir al podio en cuatro de las cinco categorías disputadas representó una satisfacción especial, no solamente por las medallas obtenidas, sino por haber demostrado que el trabajo realizado durante meses podía competir de tú a tú con atletas de diferentes regiones de México.
«Fue mi primera vez compitiendo y hacerlo directamente en una competencia nacional representaba un reto importante. De 80 personas, lograr un segundo lugar para mí fue un gran logro«, compartió Morales durante la entrevista.
La competencia reunió a fisicoculturistas de ciudades como Monterrey, Ciudad de México, Guadalajara, Querétaro, Chihuahua y Sonora, entre otros puntos del país. Para Alan, enfrentarse a un escenario de este nivel desde su primera experiencia competitiva representaba un desafío mayúsculo, especialmente porque muchos de los participantes ya contaban con mayor experiencia en competencias y en el manejo de la preparación previa a un evento de estas características.
Sin embargo, el fisicoculturista coahuilense llegó convencido de que el principal objetivo era participar, adquirir experiencia y representar dignamente a Torreón y a Coahuila.
«Yo iba con la mentalidad de nada más participar. No importaba si no ganaba. Al final de cuentas sí gané: un segundo lugar y tres terceros, pero para mí fue como haber ganado«, señaló.
UN AÑO Y MEDIO DE PREPARACIÓN
Detrás de las cuatro medallas existe un proceso de preparación que se extendió durante aproximadamente un año y medio. Aunque Alan tiene dos años involucrado de lleno en el fisicoculturismo, fue durante los últimos meses cuando la exigencia aumentó considerablemente, especialmente en el periodo previo a su debut.
Los últimos tres meses fueron particularmente intensos. En esa etapa, Morales García llegó a entrenar hasta seis horas diarias, divididas en dos sesiones de tres horas, con el propósito de permitir la recuperación muscular entre cada jornada.
La preparación no se limitó al gimnasio. Para Alan, uno de los aspectos fundamentales para alcanzar el nivel competitivo es la alimentación, disciplina que considera incluso más importante que el propio entrenamiento cuando se busca llevar el desarrollo físico al máximo nivel.
Durante su preparación llegó a realizar hasta 10 comidas al día, además de consumir suplementos y llevar un estricto control de su alimentación. El proceso también implicó importantes gastos económicos, derivados de la compra constante de alimentos, proteínas, creatina y otros productos necesarios para mantener su preparación.
El atleta reconoce que el fisicoculturismo es una disciplina costosa y que requiere una inversión constante, tanto económica como de tiempo.
«Es muchísimo gasto, pero al final de cuentas ya me gustó. Ya me gustó el tema de la disciplina. Ya forma parte de mí«, explicó.
Incluso, durante su preparación, Alan tuvo que recurrir a medicamentos para cuidar diferentes aspectos de su organismo y evitar que el exigente régimen alimenticio terminara afectando su salud interna.
La paradoja de esta disciplina, explicó, es que justamente cuando el atleta alcanza su mejor apariencia física puede encontrarse también en uno de los momentos de mayor desgaste físico y cansancio.
«Por fuera la gente te ve y dice qué padre, qué envidia, pero por dentro es cuando más mal te puedes sentir«, comentó.
Después de la competencia, celebrada el domingo, Morales decidió tomarse algunos días de descanso para permitir que su cuerpo se recuperara del desgaste acumulado durante la preparación y el propio evento.
EL RETO DE COMPETIR POR PRIMERA VEZ
Uno de los mayores desafíos para Alan no fue únicamente llegar con la condición física necesaria, sino aprender sobre la marcha todo lo relacionado con una competencia de fisicoculturismo.
Antes del North Championship, nunca había participado en un certamen de esta naturaleza. No conocía de primera mano la dinámica de un evento, la preparación del día de la competencia ni las exigencias que implica llegar al escenario en el punto máximo de definición muscular.
La preparación previa puede llegar a ser extrema. Alan relató que, durante los días previos a la competencia, existen etapas en las que el atleta puede pasar varios días sin consumir agua, como parte de las estrategias de preparación utilizadas para llegar con una mayor definición al escenario.
Todo ello convirtió su debut en una experiencia completamente nueva.
A pesar de los nervios y de la incertidumbre que podía generar enfrentarse por primera vez a un escenario nacional, Morales logró sobreponerse y responder con resultados.
Su desempeño terminó siendo incluso mejor de lo que él mismo esperaba.
«Yo no sabía realmente hasta dónde había llegado», reconoció.
Parte de esa confianza fue impulsada por su entrenador, Uriel Gazka, exfisicoculturista y actual coach de Alan, quien fue precisamente quien lo animó a buscar un escenario nacional en lugar de comenzar en una competencia regional.
Alan había considerado participar primero en un evento local, como una competencia en Torreón, Gómez Palacio, Chávez o San Pedro. Sin embargo, su entrenador tenía una perspectiva diferente.
La apuesta fue llevarlo directamente a Monterrey, donde podría medir su nivel contra atletas de todo el país.
La decisión terminó siendo acertada.
LA DISCIPLINA COMO FORMA DE VIDA
Para Alan Morales, el fisicoculturismo no se limita a levantar pesas o pasar varias horas en el gimnasio. Es un estilo de vida que exige modificar prácticamente todos los hábitos cotidianos.
La disciplina, asegura, es una de las principales herramientas que le ha dejado esta experiencia.
No existen días de descanso cuando se trata de cumplir con la preparación. El frío, el calor, el cansancio o la falta de motivación no pueden convertirse en excusas.
«Tengas ganas o no tengas ganas, tú tienes que ir a cumplir con tus deberes», expresó.
Esa constancia, considera, también le ha permitido desarrollar resiliencia y aprender a enfrentar los días complicados.
Hay momentos en los que el cuerpo y la mente dicen que ya no pueden más, pero es precisamente ahí donde aparece la necesidad de continuar.
La transformación también implicó dejar de lado buena parte de su vida social. Las fiestas, los vicios y algunas actividades que antes formaban parte de la rutina tuvieron que pasar a un segundo plano.
En su lugar apareció una vida completamente estructurada.
Alan asegura que ahora puede saber con anticipación qué hará al día siguiente desde las primeras horas de la mañana, cuándo entrenará, cuándo comerá y cómo organizará sus actividades.
Esa estructura, más allá de ayudarlo en el fisicoculturismo, considera que se ha convertido en una herramienta para ordenar su vida.
UN CAMBIO QUE COMENZÓ A LOS 30 AÑOS
A diferencia de otros atletas que comienzan desde jóvenes en el desarrollo físico y competitivo, Alan decidió llevar su preparación a otro nivel después de los 30 años.
Para él, sin embargo, comenzar a esa edad no representa una desventaja.
Considera que un cuerpo más maduro puede responder de buena manera a un proceso de preparación bien estructurado y, sobre todo, acompañado de disciplina y alimentación adecuada.
Por ello, uno de sus principales mensajes está dirigido a las personas que creen que es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio o transformar sus hábitos.
Su recomendación es sencilla: empezar.
No necesariamente todos tienen que convertirse en fisicoculturistas. Lo importante, dice, es encontrar una actividad física que permita mantener el cuerpo activo y, al mismo tiempo, despejar la mente.
Caminar, nadar, boxear, saltar la cuerda, hacer pesas o practicar cualquier otra disciplina puede representar un cambio positivo.
«Te dediques a lo que te dediques, haz ejercicio. Lo que tú quieras hacer, pero haz ejercicio, principalmente para que tu mente se despeje«, aconsejó.
Desde su perspectiva, la actividad física también puede ser una herramienta para enfrentar momentos de ansiedad, depresión o estrés, ya que permite salir de la rutina y encontrar un espacio para liberar tensiones.
EL PRECIO DE TRANSFORMAR EL CUERPO
El camino hacia el fisicoculturismo competitivo también tiene un costo que va más allá del esfuerzo físico.
La alimentación representa una inversión diaria importante. Alan llegó a consumir hasta 10 comidas durante una jornada, además de requerir suplementos y productos específicos para sostener su desarrollo muscular.
El gasto se suma al pago del entrenador y a todo lo relacionado con la preparación.
Sin embargo, el atleta asegura que hoy su prioridad está completamente definida.
Su sueldo, explica, tiene como principales destinos la alimentación, los suplementos y el trabajo de su coach.
El sacrificio económico forma parte de una decisión personal que ha asumido con convicción.
Después de dos años de disciplina, asegura que el fisicoculturismo ya no es solamente una actividad que realiza, sino una parte de su vida.
LA PRÓXIMA META: BUSCAR EL BOLETO AL MUNDIAL
Lejos de conformarse con el resultado obtenido en su debut, Alan Morales ya tiene una nueva meta.
Su intención es regresar a la competencia en noviembre, nuevamente en Nuevo León, en una sede que podría ser San Nicolás. En ese evento buscará enfrentar un reto todavía mayor, ya que el ganador tendría la posibilidad de avanzar a una competencia de carácter mundial.
EL DESAFÍO SERÁ CONSIDERABLE. Si en su primera competencia llegó con un peso aproximado de 72 kilogramos de masa muscular, ahora su objetivo es aumentar considerablemente su volumen y presentarse con un físico cercano a los 85 o 90 kilogramos de músculo.
Para lograrlo tendrá alrededor de 100 días de preparación, tiempo en el que deberá mantener una estricta disciplina de entrenamiento y alimentación.
«Ahora sí me voy a topar con personas súper preparadas«, reconoce.
Pero lejos de intimidarlo, el reto parece motivarlo.
El resultado conseguido en su debut le permitió comprobar que está en condiciones de competir a nivel nacional y que el trabajo realizado durante los últimos dos años comienza a dar frutos.
Su primer objetivo era simplemente participar.
Terminó regresando a La Laguna con cuatro medallas.
Ahora, el objetivo es más ambicioso: prepararse para competir nuevamente, enfrentar a los mejores y buscar la posibilidad de representar a México en un escenario mundial.
La historia de Alan Morales apenas comienza. A sus 32 años, después de dos años de dedicación al fisicoculturismo, el atleta lagunero ya consiguió lo que muchos buscan durante años: subir al podio en su primera competencia nacional.
Un segundo lugar y tres terceros puestos son, para él, mucho más que cuatro medallas.
Son la recompensa a un año y medio de preparación, a meses de alimentación estricta, a jornadas de hasta seis horas de entrenamiento, a sacrificios económicos y personales, y, sobre todo, a la decisión de comprobar hasta dónde podía llevar su cuerpo y su mente.
Su debut ya quedó marcado en el calendario.
Ahora Alan Morales tiene 100 días para volver a intentarlo y dar el siguiente paso en una carrera que, después de su primer gran resultado, apunta cada vez más alto.
Publicado por Iris Camila Beltran




