La tradicional ceremonia de los lunes en las escuelas de México cambia para siempre

Las escoltas escolares en todos los planteles educativos de la Ciudad de México podrían tener un cambio significativo el próximo ciclo escolar luego de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) actualizara la Guía Operativa para modificar la forma en la que se eligen a los alumnos que conformarán la icónica y representativa escolta de cada generación.

A partir del ciclo 2026-2027, el criterio deja de ser el de calificaciones más altas para pasar a un esquema de rotación, una medida que la autoridad educativa presenta como una vía para ampliar la equidad y la inclusión de estudiantes de distintos grupos en los honores a la bandera.

La modificación quedó asentada en una actualización de la Guía Operativa por indicación de la Autoridad Educativa Federal. Con ese ajuste, la confirmación de las escoltas ya no se hará como hasta ahora, cuando la selección recaía en los mejores promedios de cada escuela.

El cambio responde, de acuerdo con las autoridades, a la intención de permitir que más alumnos participen en una actividad cívica que había estado reservada a estudiantes con desempeño académico más alto. La medida, sin embargo, abrió un debate entre padres de familia e instituciones académicas sobre sus efectos en la formación escolar.

Entre la comunidad educativa hay posturas divididas. Un sector de padres considera que la nueva dinámica puede motivar a alumnos con bajo rendimiento, al abrirles la posibilidad de integrarse a una actividad que antes dependía de obtener los promedios más altos.

Otros padres sostienen que retirar el mérito académico como criterio de selección elimina un estímulo tradicional para el esfuerzo escolar. Ese desacuerdo mantiene a la comunidad escolar a la expectativa sobre la forma concreta en que se aplicará el nuevo esquema en las escuelas de la capital.

La historia de las escoltas escolares: inventadas por Porfirio Díaz

Las escoltas escolares mexicanas nacieron como un homenaje directo a seis jóvenes del Colegio Militar que murieron defendiendo el Castillo de Chapultepec en 1847, y quien ordenó crearlas fue un hombre que era prácticamente su contemporáneo: Porfirio Díaz.

El vínculo entre ambas figuras —la escolta y los cadetes— no es casual ni decorativo. Cada formación de seis integrantes replica de forma deliberada el número exacto de los llamados Niños Héroes: Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Juan Escutia. Todos ellos tenían entre 14 y 20 años cuando cayeron frente al avance de las tropas estadounidenses.

Aquel episodio, integrado a la historia oficial de México como un acto de resistencia juvenil ante la invasión norteamericana, se convirtió en el modelo simbólico que Díaz quiso perpetuar en las aulas décadas después.

Porfirio Díaz nació en Oaxaca en 1830, lo que lo hacía prácticamente de la misma generación que aquellos cadetes. En 1847 aún no formaba parte del ejército, pero la defensa del castillo marcó a toda una época.

La decisión presidencial que moldeó los lunes escolares

Ya en la presidencia, Díaz instruyó a las autoridades educativas para que cada escuela primaria y secundaria del país instituyera una escolta de alumnos destinada a rendir honores a la bandera cada lunes. La medida convirtió un episodio bélico en un ritual cívico semanal que persiste hasta hoy.

La tradición se mantiene en prácticamente todas las escuelas públicas del país. El criterio para integrar la escolta suele ser el rendimiento académico: los alumnos con mejores calificaciones son quienes portan y escoltan el lábaro patrio, con lo que el homenaje a los cadetes caídos quedó también ligado a la excelencia dentro del aula.

Información de Infobae

Publicado por Iris Camila Beltran