BASTARON DOS MINUTOS PARA EVITAR TRAGEDIA
El trabajador de la construcción esperó el momento exacto para sujetar con fuerza al joven de 16 años y ponerlo sobre una zona segura
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
Sin pensarlo dos veces y consciente del riesgo que implicaba su decisión, Luis Fernando Victoria Vega, de 27 años, corrió hasta lo alto de un puente vehicular para rescatar a un joven que se encontraba en una situación de extremo peligro, acción que realizó de manera espontánea al percatarse de que el adolescente podía lanzarse al vacío.
El trabajador, originario de Cuernavaca, Morelos, se dirigía a comprar agua para sus compañeros cuando observó la escena y, al notar que el joven no respondía a quienes intentaban hablarle, decidió intervenir.
Luis Fernando relató que, apenas vio al adolescente sobre la estructura, comenzó a correr, dejó su vehículo y recorrió el puente en sentido contrario hasta llegar a donde se encontraba. En cuestión de aproximadamente dos minutos logró subir y esperó el momento preciso para acercarse sin provocar una reacción que pudiera hacer que el joven se lanzara.
“Lo único que hice fue abrazarlo”, explicó, al recordar cómo extendió los brazos, lo sujetó con fuerza y lo jaló hacia una zona segura.
El joven ya se encontraba con los brazos extendidos y en una posición que hacía temer que pudiera caer en cualquier instante, por lo que Luis Fernando actuó con rapidez.
“Yo sí sentí que se aventaba y por eso actué rápido”, señaló. Aunque reconoció que se trató de una decisión arriesgada, aseguró que en ese momento no tuvo tiempo para pensar en las consecuencias y solamente tuvo presente la necesidad de evitar que el adolescente resultara lastimado.
Una vez que consiguió sujetarlo, permaneció abrazándolo y sosteniéndolo hasta que llegaron elementos policiacos, quienes continuaron intentando dialogar con el adolescente.
El joven se encontraba llorando y únicamente alcanzó a mencionar que tenía 16 años y atravesaba por problemas, aunque no quiso explicar qué estaba ocurriendo. Para Luis Fernando, mantenerlo a salvo hasta que pudiera recibir ayuda fue lo más importante después de haber logrado retirarlo del punto de riesgo.
Aunque durante la intervención mantuvo la concentración, después de lo ocurrido la adrenalina le pasó factura. Reconoció que durante buena parte de la tarde permaneció temblando debido a la intensidad de la experiencia, pues nunca antes se había enfrentado a una situación similar.
Confesó que permaneció preocupado por varias horas, pendiente de las noticias, hasta saber que el adolescente había sido entregado a sus familiares, momento en que finalmente pudo sentirse tranquilo.
Luis Fernando, quien desde febrero se encuentra en Monclova trabajando para una constructora en la elaboración e instalación de puertas, vidrios y aluminio, es padre de un niño de dos años. La experiencia, dijo, le dejó una enseñanza que ahora quisiera transmitir a otros jóvenes que atraviesan momentos difíciles: pedir ayuda antes de tomar una decisión irreversible.
“Que busquen apoyo en alguien mayor, alguien con experiencia, que se desahoguen de diferentes maneras y que no busquen una puerta falsa”, expresó.
Más allá del temor y de la adrenalina que experimentó, Luis Fernando considera que haber intervenido fue la decisión correcta, pues permitió que un momento de desesperación no terminara en una tragedia.
“Que se cuide mucho, la vida es muy bonita, que sus padres lo apoyen y que jamás vuelva a pensar en esas acciones”, fue el mensaje que envió directamente al adolescente que logró rescatar.
Publicado por Ricardo Salazar




