Tras días de búsqueda en refugios y morgues, los familiares de algunas de las personas desaparecidas perdieron la esperanza y comenzaron a realizar los ritos

Familias nepalíes celebran ceremonias fúnebres simbólicas para «liberar» las almas de sus seres queridos desaparecidos tras el repentino y mortífero deslave y riada que hace una semana engulló sus aldeas en la región del Himalaya fronteriza con China.

El 26 de agosto, una gigantesca ola de agua helada, rocas y escombros, provocada por el colapso de un glaciar, causó más de mil 220 muertos en ambos países y más de cuatro mil 700 desaparecidos.

En Nepal, las autoridades actualizaron este miércoles el balance de víctimas a mil 204 muertos y cuatro mil 216 desaparecidos, en un momento en que se desvanecen las esperanzas de rescatar a personas vivas, pese a los esfuerzos de los socorristas empantanados en el lodo, en una zona de alta montaña.

Los medios estatales de China reportaron de su lado 16 fallecidos y 546 no localizados.

Tras días de búsqueda en refugios y morgues, los familiares de algunas de las personas desaparecidas perdieron la esperanza y comenzaron a realizar los últimos ritos, quemando efigies de paja en rituales hindúes.

«Tuvimos que hacer esto para liberar su alma, para que esté en paz y feliz dondequiera que esté», aseguró Dolma Newar Tamang, flanqueada por su hijo.

Su esposo se dirigía a China cuando ocurrió el desastre. «Vi las noticias y lo llamé», dijo ella a la AFP. «Lo llamé varias veces, pero nunca contestó», contó entre sollozos.

Continúan labores de rescate a una semana de tragedia en Nepal

A pesar de estas muestras de impotencia, los equipos de rescate nepalíes siguen con la esperanza de encontrar sobrevivientes una semana después del desastre, especialmente en los múltiples túneles de las centrales hidroeléctricas de toda la región.

Hasta el momento, solo han recuperado cuerpos en los túneles bloqueados por el lodo.

«Se me hiela el corazón»

En Nepal, la tragedia ocurrió casi un año después de una ola de protestas contra la corrupción y la crisis económica que se saldó con muchos muertos y derrocó al anterior gobierno.

Este país pobre, mayoritariamente rural y muy dependiente del turismo, tiene pocos recursos para hacer frente a una crisis de esta magnitud.

El primer ministro Balendra Shah, un exrapero de 36 años, calificó el desastre de «golpe fulminante» para su país, en un emotivo discurso este miércoles ante el Parlamento.

«Se me hiela el corazón cuando escucho los llantos de las víctimas de las inundaciones», declaró.

El país ha contribuido muy poco a las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el calentamiento global, pero se encuentra entre los que sufren sus consecuencias.

Según el primer ministro Shah, la catástrofe muestra que los riesgos a los que se enfrenta la región del Himalaya «están aumentando a la par del cambio climático«.

Los científicos afirman que la cordillera más alta del mundo se calienta rápidamente a medida que aumentan las temperaturas globales, lo que acelera el derretimiento de los glaciares.

Estas masas de hielo de las cadenas montañosas del Himalaya y del Hindu Kush son una fuente de agua crucial para millones de personas en las regiones montañosas y los valles fluviales del sur y el sureste de Asia que se encuentran más abajo.

«El cambio climático es un problema global, y la respuesta ante los desastres también es una responsabilidad global», dijo Shah en una publicación en redes sociales.

Entierros masivos en Nepal

Con las morgues desbordadas en Nepal, las autoridades se han visto obligadas a enterrar cientos de cuerpos no identificados tras realizar pruebas de ADN.

Entre las personas con las que se perdió contacto se encuentran más de 800 extranjeros de más de 30 países.

Entre ellos hay turistas que llegaron para hacer senderismo en el Himalaya, así como peregrinos hindúes que buscaban paz espiritual en el monte sagrado Kailash, en el Tíbet.

En China, los periodistas extranjeros tienen restringida la cobertura periodística en el Tíbet, y las autoridades chinas controlan estrictamente las fuentes de información en la región.

Los grupos de defensa del Tíbet en el exilio han cuestionado la versión de Beijing sobre el desastre, pero el gigante asiático insiste en que «la divulgación de información ha sido abierta, transparente y oportuna».

Publicado por Iris Camila Beltran