Dos muchachos con grandes sueños universitarios fallecieron trágicamente en distintos accidentes de tránsito con pocas horas de diferencia, desatando profundo duelo colectivo.
Por Ricardo Flores
La Prensa
SAN PERDO COAHUILA. – Gran consternación, dolor y tristeza ha causado en San Pedro la muerte trágica de dos jóvenes que perdieron la vida en hechos de tránsito distintos, en pocas horas de diferencia. La comunidad sampetrina no sale del asombro y las muestras de solidaridad no han parado en redes sociales. Se trata de dos muchachos con toda una vida por delante, conocidos y queridos en sus sectores.
El primer caso es el de Raymundo Lira Gallegos, de apenas 18 años de edad, vecino de la Colonia Lázaro Cárdenas, quien la madrugada de este domingo encontró una muerte terrible tras volcar la camioneta que conducía. Como se informó oportunamente, el accidente ocurrió a las 03:30 horas en la brecha de terracería que conduce al ejido Porvenir de Abajo, a un costado del canal. Raymundo viajaba a bordo de una camioneta GMC blanca que terminó con las cuatro llantas hacia arriba. Quedó prensado entre los fierros retorcidos y, aunque Bomberos de San Pedro acudieron con tres elementos de rescate y lograron liberarlo, ya no contaba con signos vitales. El exceso de velocidad y la falta de pericia en el camino de tierra le arrebataron la vida al instante.
El segundo caso que tiene de luto a San Pedro es el de William Eduardo Medina Gallardo, de 17 años, originario del ejido El Retiro. El joven, según confirmaron familiares, se accidentó cuando circulaba a bordo de una motocicleta y repentinamente derrapó sobre el pavimento, golpeándose la cabeza, lo que le ocasionó un traumatismo craneoencefálico severo que lo condujo a la muerte. Lo que más duele y ha cimbrado a la comunidad es que ambos acababan de culminar sus estudios de preparatoria. Estaban ilusionados, con la sonrisa de quien está por comerse el mundo, por seguir adelante, por ingresar a la universidad, por trabajar, por ayudar a sus padres. Tenían proyectos de vida, cuadernos aún con apuntes, uniformes recién guardados y un futuro que hoy ha quedado estancado en dos ataúdes.
Hoy, en la Colonia Lázaro Cárdenas y en el ejido El Retiro, hay silencio. Las casas de Raymundo y William Eduardo lucen con veladoras encendidas, con familiares abrazados, llorando sin consuelo, que no logran entender por qué sus jóvenes ya no van a volver a cruzar la puerta. Sus amigos de generación, aquellos con los que festejaron la graduación hace apenas semanas, no dan crédito a la noticia y se abrazan entre lágrimas. El duelo es colectivo. En Facebook, WhatsApp y demás plataformas, los mensajes no se han hecho esperar. Compañeros de la prepa compartieron fotos de ambos con toga y birrete, con frases como “vuela alto” y “te nos adelantaste”. Vecinos y desconocidos han expresado sus más sentidas condolencias, pidiendo a Dios pronta resignación para los padres de Raymundo y William Eduardo. Hoy San Pedro no solo despide a dos jóvenes; despide sueños, despide a dos futuros profesionistas que ya no serán, despide risas que ya no se escucharán en las calles de terracería por donde tantas veces pasaron. La tristeza es profunda, el vacío es inmenso y la herida que dejan en sus familias tardará mucho en sanar, si es que algún día sana.
Publicado por Iris Camila Beltran




