Tras superar una etapa de maltrato, busca crear una fundación para brindar acompañamiento emocional a otras mujeres y promover autoestima, acompañamiento y valentía

Fabiola Sánchez

LA PRENSA

Después de atravesar una etapa de violencia que la llevó a perder la confianza en sí misma, Dali Marlen Rodríguez Barajas decidió convertir esa experiencia en una oportunidad para ayudar a otras mujeres. A sus 35 años, y como madre de dos hijos, la monclovense busca crear una red de apoyo para quienes enfrentan violencia psicológica, física o económica, con la convicción de que pedir ayuda y recuperar la autoestima son los primeros pasos para comenzar una nueva vida.

A sus 35 años y como madre de dos hijos, Dali Marlen asegura que uno de sus mayores propósitos es apoyar a mujeres que viven violencia psicológica, física o económica, para que encuentren el valor necesario para pedir ayuda y comprendan que permanecer en silencio no es la única opción.

Su llamado es a recuperar la autoestima y recordar que ninguna persona merece vivir bajo miedo, humillaciones, control o agresiones.

Entre sus proyectos se encuentra la posibilidad de crear una fundación destinada a brindar apoyo a víctimas de violencia, especialmente a aquellas que no cuentan con recursos para recibir atención profesional.

Su intención es buscar la colaboración de psicólogos y psiquiatras que puedan ofrecer parte de su tiempo para acompañar a quienes necesitan recuperar su estabilidad emocional y reconstruir su vida.

Dali Marlen considera que uno de los mayores obstáculos para que una mujer abandone una relación violenta puede ser el apego y la dependencia emocional, además de las palabras y comportamientos que poco a poco terminan debilitando su seguridad. Por ello, busca transmitirles que reconocer el problema, hablar y solicitar ayuda son actos de valentía, no de debilidad.

Su propia recuperación le permitió, dijo, volver a reconocerse y recuperar la fuerza que había perdido, experiencia que ahora quiere poner al servicio de otras mujeres. Después de compartir públicamente su historia, comenzó a recibir mensajes de personas que también enfrentaban situaciones de violencia, confirmando para ella que hablar puede abrir la puerta para que otras víctimas sepan que no están solas.

Con la convicción de que incluso ayudar a una sola persona puede marcar una diferencia, Dali Marlen pretende continuar promoviendo conciencia y apoyo para las mujeres víctimas de violencia.

Su mensaje es directo: recuperar el valor propio es posible, pedir ayuda también es una forma de protegerse y ninguna mujer debe renunciar a su tranquilidad, su dignidad ni a la posibilidad de comenzar nuevamente.

Publicado por Iris Camila Beltran