SE NOS FUE LA CREADORA DE LOS FAMOSOS OJOS DE BUEY


Le sobreviven 12 hijos, 28 nietos y 22 bisnietos, quienes seguirán el ejemplo de una mujer que convirtió el trabajo dominical en un ejemplo de vida

Por: Benjamín Fuentes

LA PRENSA

PARRAS, COAHUILA. – Hay personas que pasan por un lugar y hay otras que terminan convirtiéndose en parte de su historia. María Genoveva Cárdenas Cervantes, doña Veva, dejó a sus 88 años una huella imborrable en Parras, particularmente en la Plaza de Armas, donde durante más de cuatro décadas compartió su trabajo, su pan y su alegría de vivir.

Quienes la conocieron la describen como una mujer ejemplar, amorosa y entusiasta. Su vida cotidiana estuvo marcada por el trabajo y el cariño hacia su familia y amigos, pero si algo disfrutaba era preparar su tradicional pan, entre los que destacaban sus famosos ojos de buey, los cuales se convirtieron en el sello de su identidad.

MÚSICA, DANZÓN Y TRADICIÓN

Hablar de doña Veva no es solo hablar de pan; también es recordar el canto, el baile y la música. Los danzones siempre estuvieron presentes en su vida, y disfrutaba enseñar a los demás los pasos para bailarlos. Entre sus frases más recordadas permanece aquella que resumió su existencia: “No le quiten años a su vida, pónganle vida a los años”.

Durante más de 40 años, los domingos fueron especiales. Doña Veva estaba siempre en la Plaza de Armas trabajando, saludando a la gente y recibiendo a quienes acudían a comprar su producto. Para su familia, aquellas jornadas significaban el punto de encuentro donde sus hijos, nietos y bisnietos crecieron a su alrededor. Hoy, 12 hijos, 28 nietos y 22 bisnietos forman parte del legado de una mujer que hizo del trabajo una enseñanza.

PIONERA DEL COMERCIO EN EL CENTRO

Pionera entre los vendedores ambulantes de la Plaza de Armas, doña Veva se convirtió en una imagen entrañable del paisaje dominical de este Pueblo Mágico. Su preocupación no estaba solo en vender, sino también en motivar a sus compañeros comerciantes a compartir sus conocimientos y ofrecer lo mejor de Parras a los visitantes.

Llegará otro domingo y la Plaza de Armas volverá a llenarse de pasos, conversaciones y música, pero faltará ella. Será en esa ausencia cuando la comunidad comprenda que durante cuatro décadas no tuvo solo a una mujer vendiendo pan, sino a una verdadera figura de lucha que convirtió el trabajo en ejemplo y el ejemplo en futuro. Doña Veva se fue, pero su historia se queda en el corazón de Parras.

Publicado por Iris Camila Beltran