La Fed, institución encargada de la política monetaria de los EEUU, decidió subir la tasa de interés en ese país, por cierto, muy a pesar de que el presidente Trump había solicitado en reiteradas ocasiones lo opuesto, es decir que se redujeran las tasas de interés.

Aunque el aumento en la tasa de interés de referencia en los Estados Unidos no se dio de una manera exagerada, pues aumentará un cuarto de punto es decir 0.25 por ciento para subir de 3.75 a 4 por ciento, lo que busca la autoridad monetaria es frenar la inflación de aquella economía, por medio de lo que los economistas llaman una política monetaria restrictiva. En pocas palabras encarecer el dólar, para así evitar que los consumidores o empresas realicen compras ya sea para consumo o inversión y así frenar el consumo.

El aumento en los precios se genera cuando la demanda es mayor a la oferta, cuando hay gente dispuesta a comprar más mercancías que las mercancías que existen en el mercado, por ello al contraer el consumo y la inversión, la Fed, busca controlar el aumento de los precios.

Esta decisión tomada en Washington D.C., tendrá repercusiones en la economía mexicana de manera directa en las exportaciones que realizamos hacia los EEUU, nuestro principal cliente en el mundo pues el 80 por ciento de nuestras exportaciones son para ese país, y al aumentar la tasa de interés, los consumidores norteamericanos van a frenar sus compras, y gran parte de sus compras con productos terminados mexicanos o bien los productos terminados tienen piezas y mano de obra mexicana, por ello la producción mexicana para la exportación se frenará, aún más, provocando una reducción en la inversión directa en México, así como un efecto en los empleos existentes.

Además de ello el Banco de México podrá aumentar la tasa de interés en nuestro país, con el objetivo de que el peso mexicano y su interés no pierdan atractivo financiero; ya que de perder este atractivo los inversionistas financieros podrán decidir y con justa razón retirar sus pesos para invertirlos, ya en dólares, en los EEUU. El problema no es realidad que los pesos se vayan y se conviertan en dólares, el problema es que al salir más dólares de los que entran en nuestra economía, el precio, es decir la tasa de cambio, aumenta, ocasionando que paguemos más pesos por cada dólar, lo que a la vez provoca un aumento en los precios dentro de nuestro país.

En un mundo tan interconectado, en un sistema económico donde pareciera que toda acción tiene una reacción, no necesariamente en sentido contario ni en la misma proporción, nuestra economía, nuestro peso, nuestra tasa de interés y desafortunadamente nuestro bolsillo sentirán esa reacción.

Publicado por Iris Camila Beltran