Los accidentes que involucran a estas unidades mantienen vigente el llamado a extremar precauciones al manejarlas
Por Iván Villarreal
La Prensa
Adquirir una motocicleta o bicicleta eléctrica en Monclova se ha vuelto tan sencillo como comprar un electrodoméstico. Actualmente, este tipo de vehículos puede encontrarse en tiendas departamentales, establecimientos de ropa y accesorios, centros comerciales y negocios que ofrecen productos de consumo, con opciones de pago de contado o financiamiento.
En algunos casos, los requisitos para obtenerlas a crédito son mínimos y los pagos pueden realizarse semanalmente, mientras que los precios de determinados modelos resultan comparables con los de una pantalla de televisión u otros artículos para el hogar. Esta facilidad ha permitido que más personas tengan acceso a una motocicleta sin necesidad de acudir a una agencia especializada.
Sin embargo, esta accesibilidad también genera preocupación ante el creciente uso de motocicletas en una ciudad donde los accidentes viales que involucran a motociclistas se han convertido en una situación recurrente, algunos de ellos con consecuencias fatales.
El problema no necesariamente está en que las motocicletas sean más accesibles, sino en que la facilidad para adquirirlas no siempre va acompañada de una preparación equivalente para conducirlas. Comprar una unidad puede requerir solamente cubrir el precio o cumplir con determinados requisitos comerciales, pero manejarla implica responsabilidades, conocimiento de las normas de tránsito y medidas de seguridad.
A diferencia de un automóvil, el motociclista prácticamente no cuenta con una estructura que lo proteja en caso de una colisión. Un accidente que para otro vehículo podría representar daños materiales, para quien viaja en motocicleta puede convertirse en una emergencia médica o incluso terminar en una tragedia.
Por ello, mientras las motocicletas eléctricas y de gasolina continúan ganando presencia en las calles y son ofrecidas con mayores facilidades comerciales, también surge la necesidad de reforzar la educación vial, el uso del casco y del equipo de protección, el respeto a los límites de velocidad y el cumplimiento de las disposiciones de tránsito.
La motocicleta puede representar una alternativa económica y práctica de movilidad, pero su creciente disponibilidad plantea también un reto para conductores, autoridades y sociedad: que la facilidad para comprar una unidad no termine superando la preparación necesaria para utilizarla de manera responsable y segura.
Publicado por Rocío Ledezma




