Cada cinco años, el INEGI nos pone frente a un espejo. Sus encuestas y censos no sólo nos dicen cuántos somos, sino también cómo vivimos, cómo están cambiando nuestras familias y cuáles son los retos que tendremos que enfrentar en los próximos años.

La semana pasada se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 y la fotografía de Coahuila resulta muy interesante.

Somos uno de los estados que más creció en población, pero al mismo tiempo estamos envejeciendo. En apenas cinco años, la proporción de niños y adolescentes de 0 a 14 años bajó de 26.2 a 23.3%, mientras que la población de 60 años y más aumentó de 11 a 13%.

También tenemos familias más pequeñas. El promedio de hijos por mujer en Coahuila disminuyó de 2.1 a 1.9. Y hay un dato que merece atención: las mujeres sin escolaridad tienen, en promedio, tres veces más hijos que aquellas con preparatoria o estudios superiores. Educación y demografía están mucho más relacionadas de lo que a veces imaginamos.

Paradójicamente, los municipios menos poblados como Candela, Ocampo y Sierra Mojada presentan las tasas más altas de natalidad, mientras los más poblados como Saltillo y Torreón, las más bajas.

Precisamente en educación encontramos buenas noticias. La asistencia escolar entre los niños de 3 a 5 años aumentó de 56.8 a 72.6%, por encima de la media nacional. Entre los 6 y 14 años alcanza 97.7%, colocando a Coahuila en tercer lugar nacional. También tenemos la tercera tasa de analfabetismo más baja del país, con apenas 1.3%.

El mundo laboral también está cambiando. La población asalariada que cuenta con prestaciones aumentó de 82.6 a 84.4%, mientras que quienes trabajan por cuenta propia o emprenden crecieron de 13.9 a 16.9%. Seguimos siendo el estado con mayor formalidad laboral del país.

Y quizá pocas cosas reflejan mejor la transformación de una sociedad que sus viviendas. Hoy 99.8% dispone de electricidad, 99.5% de drenaje y 94.8% de agua potable. Sólo 0.3% tiene piso de tierra, uno de los porcentajes más bajos del país. Incluso el clima aparece en las estadísticas: las viviendas con aire acondicionado pasaron de 38.4 a 52.1%.

Pero uno de mis datos favoritos es mucho más cotidiano: ya hay más coahuilenses con teléfono celular que con televisión. En sólo cinco años, el acceso a internet pasó de 57.4 a 82.6%.

Las estadísticas parecen frías hasta que entendemos lo que representan. Los datos muestran un Coahuila que crece, estudia más, vive en mejores condiciones y está más conectado; pero también un estado que envejece y deberá prepararse para una población distinta. Hoy, 458 mil coahuilenses tienen alguna discapacidad, condición mental o limitación física.

Medir no sirve solamente para saber dónde estamos. Sirve, sobre todo, para tomar decisiones hacia dónde queremos ir.

Publicado por R Z