Claudio Fernando Sulub es señalado de formar parte de un grupo en WhatsApp donde envió un video con contenido en donde agr3de a una m3nor

Un colectivo de hacktivistas acusó a un encargado cultural indígena de Campeche y Yucatán de formar parte de una red de p*dofilia que distribuye material sobre ac0so y 4buso de m3nores de edad. 

De acuerdo con el reporte publicado en la cuenta de Instagram del Colectivo DLR, el sujeto identificado como Claudio Fernando Sulub impartía un taller cultural con menores de edad en la Universidad Intercultural de Campeche (UICAM) pese a las quejas de varias alumnas sobre conductas inapropiadas.

El colectivo, fundado y dirigido por «Andy», compartió una fotografía donde se puede observar al encargado cultural indígena de Campeche rodeado de menores de edad durante una sesión del taller que impartió como parte de las pruebas en su contra.

Entre otras de las evidencias que afirman la supuesta integración de Sulub a una red de p*dofilia, el colectivo publicó un video donde detalló cómo el sujeto se hizo pasar por una madre soltera en un grupo de compra y venta que en realidad funcionaba como una red de p*dófilos que pagaban por contenido íntim0 inf4ntil. 

Según lo investigado por los hacktivistas, el encargado cultural indígena había publicado una fotografía de una mujer que sostenía a una menor en brazos.

Al recibir respuestas positivas, fue integrado a un chat grupal de WhatsApp donde envió un video, de una sola vista, donde se le pudo observar agr3diendo a la misma menor.

Según los reportes que usuarios enviaron a la red, la UICAM encubre las acusaciones contra él y no ha emprendido acciones hasta el momento. 

«Del caso de Fernando Sulub. Apenas pasaron a nuestros salones la representante legal «abogada» a decirnos que no reposteemos información de ese caso para proteger a la escuela, pero lo que quieren es evitar que la fundación que preside la universidad, que se llama ‘Fundación Chilibitos’, se vea afectada porque recibe financiamiento», señala un perfil anónimo. 

Publicado por Iris Camila Beltran