• César Miguel Cosme Gabriel, originario de la sierra norte de Oaxaca, dirigió un mensaje desde la tribuna de la Cámara de Diputados

Al hacer uso de la palabra en la sesión de la Cámara de Diputados, César Miguel Cosme Gabriel, hablante de zapoteco, solicitó que la iniciativa “Las Lenguas toman la tribuna” no se quede en un acto simbólico ni en discursos que se guardan en el archivo.

Pidió se dé un tratamiento serio, técnico y viable a las propuestas que aquí se exponen, se establezcan mecanismos de seguimiento, acompañamiento y presupuesto para que estas ideas prosperen y se traduzcan en leyes y programas reales.

Dijo ser actuario de profesión y músico de tradición, venir de San Andrés Yaá, un pueblo zapoteca de la sierra norte de Oaxaca y haber crecido rodeado de las costumbres, historias y música que le heredaron sus padres y abuelos.

Comentó que la actuaría le enseñó que para solucionar un problema primero hay que medirlo. “He aprendido el valor crucial de los datos para entender realidades, identificar rezagos y evaluar resultados. Estoy convencido de que la ciencia de datos también debe ponerse al servicio de los pueblos originarios. Las lenguas originarias no solo viven de la nostalgia o la poesía; necesitan presupuesto, políticas públicas e indicadores reales”.

El zapoteco –relató– no lo aprendí en una escuela, sino “por amor a mi abuela, con quien necesitaba comunicarme porque ella no hablaba español. Quizás no hable mi lengua con la fluidez de un anciano de mi pueblo, pero lo hablo con el orgullo de quien sabe que una lengua no son solo palabras, es memoria, es resistencia y es el hilo que nos conecta con nuestros antepasados”.

Hizo mención que en su entorno familiar no se le dio la prioridad a enseñarles el zapoteco como primera lengua; “hoy comprendo que fue por el temor de mis padres a que sufriéramos la discriminación que ellos vivieron. Entiendo ese dolor, pero también entiendo nuestra realidad: si no hacemos de nuestras lenguas un instrumento vivo, público y cotidiano, estamos condenando a nuestra memoria zapoteca a la extinción”.

Añadió que la música le enseñó que la tradición vive solo sí se transmite, practica y comparte. Desde los 13 años recibió la herencia musical de su abuelo y hoy dirige la banda oaxaqueña “Cielo Zapoteca”.

César Cosme comentó que en lugares como la Ciudad de México no basta con saber cuántas personas indígenas vivimos aquí, se requieren datos concretos, como saber cuántos tienen acceso a salud o justicia en su lengua, qué programas funcionan y cuáles no, pues “la evidencia debe sustituir a las buenas intenciones”.

Puntualizó que desde su trinchera comunitaria su esposa y él impulsan iniciativas como La Calenda y La Semilla que Florece, en donde a través de la cultura, la gastronomía y la promoción de la salud demuestran que la identidad no es un adorno del pasado, sino una herramienta viva de emancipación y encuentro entre generaciones.

El presidente de la Mesa Directiva, diputado Raúl Bolaños- Cacho Cué, hizo notar que la trayectoria de César Miguel Cosme Gabriel destaca por conjugar el desarrollo profesional de alta especialización técnica en servicio público y un profundo compromiso con la preservación y evolución de sus raíces culturales.

Es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde obtuvo el título de licenciado en Actuaria, su vocación artística comenzó desde los 13 años formándose como trompetista de tradición. En la actualidad ejerce la dirección de la agrupación musical oaxaqueña “Cielo zapoteco” y, en el ámbito social, ha impulsado proyectos que constituyen espacios de encuentro e identidad, con la difusión cultural, la riqueza gastronómica y el fortalecimiento de la participación comunitaria.

Publicado por R Z