Entre oraciones, mandas y promesas cumplidas
Acuden cientos de familias para agradecer sus favores o buscar un milagro
Por Fabiola Sánchez
LA PRENSA
FRONTERA, COAHUILA. – Entre lágrimas, oraciones y promesas cumplidas, cientos de creyentes llegaron a la Capilla de San Judas Tadeo, en el Ejido 8 de Enero, con el corazón lleno de agradecimiento por los favores recibidos y nuevas peticiones para sus familias, en una jornada donde la fe se convirtió en fuerza para quienes han enfrentado enfermedades, momentos de incertidumbre y dificultades que marcaron sus vidas, pero que hoy encuentran motivos para dar gracias y pedir al santo de las causas difíciles que interceda ante Dios para que nunca les falten salud, fortaleza, trabajo y esperanza.
CAMINAN POR FE Y AGRADECIMIENTO
Desde temprana hora, hombres, mujeres, niños y adultos mayores recorrieron varios kilómetros por la ciclovía a un costado de la carretera 30 para llegar hasta el santuario, algunos descalzos o avanzando con dificultad, otros acompañados de sus hijos y familiares, pero todos con una intención que los impulsaba a continuar, ya fuera agradecer por una petición cumplida, pedir por la recuperación de un ser querido o cumplir una manda que nació en los momentos más complicados de sus vidas.
Cada paso representó una muestra de devoción para quienes consideran que llegar ante la imagen de San Judas Tadeo es una manera de demostrar su gratitud, por lo que, pese al cansancio y las largas distancias, los peregrinos continuaron su recorrido con la esperanza de encontrar consuelo espiritual, mientras en el santuario se multiplicaban las oraciones, las veladoras y las peticiones de quienes depositaron en el santo sus preocupaciones y anhelos más profundos.
AGRADECE LA VIDA DE SU HIJO
Entre los testimonios más conmovedores se encuentra el de Karen, quien llegó junto a su familia para agradecer por la vida de su pequeño Ángel Tadeo, de apenas tres años, cuyo nacimiento estuvo marcado por momentos de angustia, pues, según relató, el niño permaneció aproximadamente una hora sin respirar, mientras ella también enfrentaba complicaciones durante el parto, incluida una hemorragia que puso a prueba su fortaleza en uno de los momentos más difíciles de su vida.
La madre recordó que la situación de su hijo fue tan delicada que llegó a temer por su vida, pues el pequeño no reaccionaba como esperaban y existía preocupación por su estado de salud, hasta que finalmente respondió, un desenlace que Karen considera una bendición y por el que hoy agradece profundamente a Dios y a San Judas Tadeo, convencida de que la oración fue un refugio para su familia cuando la incertidumbre y el miedo amenazaban con arrebatarles la esperanza.
A aquella experiencia se suma otra circunstancia que hizo todavía más significativo el nacimiento de Ángel Tadeo, pues Karen explicó que anteriormente le habían dicho que ya no podría tener más hijos debido a las complicaciones que enfrentaba durante sus embarazos, por lo que tener al pequeño entre sus brazos representó una alegría inmensa, un motivo de agradecimiento que la impulsa a mantener viva su fe y a regresar al santuario para pedir que su hijo crezca con salud y protección.
COMPARTIR TAMBIÉN ES UNA FORMA DE AGRADECER
La devoción también se hizo presente a través de la generosidad de las familias que acudieron a repartir agua, refrescos, jugos, alimentos, botanas y pequeños recuerdos religiosos entre los peregrinos, demostrando que la celebración no solamente se vive mediante las oraciones, sino también a través de acciones solidarias con quienes llegan al santuario después de caminar durante horas o necesitan un momento de descanso antes de continuar su jornada.
Entre quienes mantienen esta tradición se encuentra un grupo de alrededor de 30 integrantes de familias originarias de Monclova que actualmente radican en Dallas, Texas, y que cada año regresan para agradecer los favores recibidos, una costumbre que han sostenido durante varios años y que en esta ocasión los llevó a organizarse para reunir alimentos y bebidas que pudieran compartir con los creyentes, convencidos de que devolver un poco de lo recibido también es una manera de honrar su fe.
Los integrantes de las familias Luna Quintero, Luna Torres y otros parientes explicaron que entre los motivos de su agradecimiento se encuentra la obtención de una residencia migratoria, mientras que durante esta visita también elevaron sus oraciones por otro familiar que busca regularizar su situación para reunirse con ellos, además de organizar una dinámica con los niños para mantener limpia el área de la celebración, entregándoles pequeñas bolsas para recoger la basura y obsequiándoles un regalo como reconocimiento a su participación.
Así, entre peregrinos que caminaron kilómetros, madres que agradecieron por la vida de sus hijos y familias que compartieron alimentos con desconocidos como si fueran parte de su hogar, la capilla de San Judas Tadeo se convirtió nuevamente en un espacio donde cada oración guardaba una historia y cada ofrenda llevaba un motivo especial, una celebración en la que cientos de creyentes encontraron la oportunidad de agradecer por lo vivido, pedir fortaleza para lo que viene y renovar la esperanza de que, aun en los momentos más difíciles, la fe puede convertirse en un refugio para el corazón.
Publicado por Rocío Ledezma




