Se dieron el sí, ella a sus 84 y él a los 92

Doña Raquel Cuevas Rodríguez y Jesús Lozano Castillo se conocieron de jóvenes, pero sus caminos los alejaron hasta hace poco, en un rencuentro que reavivó su amor y los enlazó en matrimonio

Por Fabiola Sánchez

LA PRENSA

MONCLOVA, COAHUILA. – Setenta años tuvieron que transcurrir para que una historia de amor que comenzó en la juventud encontrara su final más esperado, con las manos entrelazadas y la promesa de permanecer juntos para siempre, Don Jesús Lozano Castillo, de 95 años, y Doña Raquel Cuevas Rodríguez, de 84, unieron sus vidas en matrimonio, demostrando que el tiempo puede separar dos caminos, pero no necesariamente borrar los sentimientos que nacen desde el corazón.

Fue el matrimonio de Jesús Lozano Castillo y Raquel Cuevas Rodríguez quienes compartieron los detalles de esta historia, cuyo primer capítulo comenzó cuando eran apenas unos adolescentes y coincidieron en la Iglesia, él tenía entre 24 años, mientras ella rondaba los 15, y desde aquellos primeros encuentros surgió una atracción que ambos recuerdan con cariño, especialmente don Jesús, quien todavía sonríe al evocar que la joven Raquel lo observaba con admiración.

Entre paseos en lancha por el río Monclova y juegos en un pequeño parque conocido como El Xochimilco, ubicado entre las calles Juárez e Hinojosa, los dos comenzaron a construir recuerdos que permanecerían vivos durante décadas, uno de los más significativos fue una pequeña pelota con la que jugaban, objeto que don Jesús conservó durante aproximadamente 70 años y que se convirtió en un símbolo de aquel amor juvenil que nunca desapareció de su memoria.

Sin embargo, la vida tenía otros planes para ellos, pues el trabajo de don Jesús como constructor lo llevó a distintos lugares, entre ellos, Tamaulipas, y Cananea, Sonora, mientras que Raquel terminó por emigrar a Estados Unidos, donde formó su propia familia y tuvo siete hijos, una separación que ocurrió sin que ambos imaginaran que pasarían tantas décadas antes de volver a encontrarse, dejando atrás una historia que parecía haberse quedado suspendida en el tiempo.

El reencuentro llegó muchos años después, cuando Raquel comenzó a acudir a la misma congregación religiosa a la que asistía su antiguo amor, al preguntar por él, descubrió que vivía cerca de la casa de una sobrina, y fue así como lograron establecer nuevamente contacto, primero mediante conversaciones telefónicas y después con encuentros que les permitieron reconocerse más allá de las canas y las huellas de los años, descubriendo que el cariño de su juventud continuaba intacto.

A partir de entonces comenzaron a recuperar el tiempo perdido y, después de aproximadamente dos años de noviazgo, decidieron dar el siguiente paso, aunque, según relató la propia Raquel, fue ella quien tomó la iniciativa al plantearle a Jesús que ya eran novios y preguntarle si no había llegado el momento de casarse, una propuesta que terminó por convertir aquel reencuentro inesperado en una nueva oportunidad para compartir la vida, ahora con la madurez y la certeza de quienes saben cuánto significa tenerse el uno al otro.

Uno de los momentos más emotivos de esta historia fue recordar la pequeña pelota que don Jesús guardó durante siete décadas, pues cuando volvieron a encontrarse se la entregó a Raquel, explicándole que la había conservado durante todos esos años y que ahora le correspondía a ella tenerla por otros 70 años más.

Ayer finalmente, ante la ley y acompañados por sus seres queridos, Jesús Lozano Castillo y Raquel Cuevas Rodríguez fueron declarados marido y mujer, sellando con un beso una historia que atravesó generaciones, distancias y caminos distintos para volver a encontrarse, hoy, a sus 95 y 84 años, respectivamente, comienzan una nueva etapa como esposos, con la ilusión de compartir sus días y la convicción de que nunca es demasiado tarde para darle una nueva oportunidad al amor.

Publicado por Rocío Ledezma