Con un sentimiento mezcla de indignación e impotencia, señalaron que esperan justicia, y que el acusado del homicidio no vuelva a las calles

Por Iván Villarreal

La Prensa

MONCLOVA, COAHUILA.-Con indignación, impotencia y un profundo sentimiento de injusticia, familiares de Ignacio Vázquez alzaron la voz para exigir que su muerte no quede impune y que Raúl Carrizales, señalado como presunto responsable de su asesinato, no vuelva a recuperar su libertad.

Tras el crimen ocurrido en la Privada Canarios de la Colonia Praderas del Norte, en Frontera, los familiares manifestaron su molestia ante la posibilidad de que el presunto agresor pueda salir nuevamente de prisión, pues aseguran que existe el temor de que vuelva a cometer un acto violento.

La indignación creció al considerar que, según sus declaraciones, el señalado ya habría protagonizado anteriormente situaciones similares. Por ello, cuestionaron que una persona a la que consideran peligrosa pueda volver a las calles sin enfrentar las consecuencias de sus actos.

“Que se haga justicia, porque ese hombre ya lo hizo una vez y ya lo volvió a hacer, y lo van a volver a dejar salir las autoridades; lo va a volver a hacer, porque, según, ya está acostumbrado a esto”, expresó uno de los familiares, visiblemente inconforme por la situación.

La hermana de Ignacio reiteró que la exigencia de la familia es que las autoridades actúen conforme a la ley y que el presunto responsable enfrente el proceso correspondiente, sin que exista impunidad.

A la indignación se suma el dolor de una familia que perdió a uno de sus integrantes, particularmente por la situación de su madre, una mujer de más de 90 años que estaba acostumbrada a convivir con Ignacio y que ahora tendrá que enfrentar su ausencia.

Más allá del duelo, los familiares buscan que su exigencia sea escuchada y que la muerte de Ignacio no se convierta en otro caso sin justicia. Su principal reclamo es que las autoridades garanticen que el proceso legal avance y que el señalado responda ante la justicia.

Publicado por Rocío Ledezma