
Por Fabiola Sánchez
Julio César Morín Macías, mejor conocido como “El Morín” no es una persona con enfermedades psiquiátricas, sino que es un drogadicto que requiere recuperación, pues el uso de las drogas por más de 20 años continuos lo han transformado en un peligro para su familia y sociedad, afirmó el cuñado de este personaje.
En la calle Fertilizantes, marcada con el número 110 de la colonia Ejidal, es donde habita una hermana y familia de “El Morín”, hogar donde han intentado resguardarlo y apoyarlo para evitar que siga vagando por las calles.
José Luis Mireles Rodríguez quien es cuñado de Morín Macías, detalló que este conocido hombre que deambula por los bulevares y quien es cliente frecuente en las celdas municipales, en su pasado fue un hombre trabajador y de familia, pero el vicio de las drogas lo llevó a decaer, convirtiéndolo en lo que es hoy.
“El Morín tiene como 47 años de vida y en las drogas tiene consumiendo como 20 años, pero él no está enfermo, él es una persona drogadicta, aquí el único que lo ha calificado como enfermo mental, es la policía y están equivocados”.
La familia de este conocido personaje urbano, asegura que han tratado de buscar apoyo en casas de rehabilitación, pero por lo agresivo que es no le permiten permanecer por mucho tiempo, ya que la ansiedad de consumir sustancias tóxicas lo torna violento con quienes estén a su alrededor.
Su misma familia teme por su integridad, ya que conocen y saben de lo que esta persona puede llegar a ser capaz, dando a conocer que cuenta con un antecedente penal por lesiones con arma blanca a una persona.
ESTUVO 2 AÑOS PRESO
Mencionó que “El Morín”, hace 6 años permaneció dos años en prisión por el delito de daños y lesiones, una vez que cumplió con su condena, al otorgarle su libertad volvió a consumir drogas y a ocasionar desmanes.
Dijo que como familia directa, se deslindan de responsabilidad, daños, lesiones o alguna otra acción ilícita que Julio César cometa, ya que es un trabajo que la policía municipal debería hacer y por su condición evaden la responsabilidad.
“Los policías dicen que está enfermo, pero antes de que lo examinen ellos, debería ser un psiquiatra, nosotros hemos mismos lo hemos reportado cuando se está drogando y llega la policía y no se lo lleva, pero si cualquier otra persona estuviera haciendo lo mismo o tomando en vía pública, de volada lo subirían a la patrulla”.
Señaló que si la policía preventiva lo detuviera cuando lo ve drogándose o tomando en la calle, evitaría las agresiones o daños que ha cometido, pero como dejan pasar por desapercibido, él sigue cometiendo fechorías y lesiones como las que recientemente ocasionó a una menor.
Expresó José Luis Mireles, que las personas que han sido víctimas de las agresiones de su cuñado, con justa razón están molestos e indignados y más aún al saber que las autoridades no hacen nada, por lo que sería entendible que ellos quisieran actuar por su propia mano.
“Él está en sus cinco sentidos, él cuando platica con alguien conoce y sabe de lo que habla, una persona enferma psiquiátrica no sabe ni lo que hace, ni lo que dice y mucho menos conoce a la gente”.
Manifestó que cuando anda deambulando cerca de este domicilio, si se acerca y si lo ven que no anda drogado le dan el paso a la vivienda, le permiten comer y cambiarse, pero esto solo es por un momento ya que de inmediato este busca regresar a la calle.