Fue organizado por integrantes de Juventud y Familia Misionera del Movimiento Regnum Christi, una obra internacional de apostolado que nació en México a finales de la década de los 80.
Empezando en Domingo de Ramos, más de 200 personas se dieron cita como misioneros, incluyendo familias, padres, jóvenes y niños que llevaron el mensaje de Cristo a los habitantes de estos lugares.
«El objetivo es evangelizar, es decir, llevar el mensaje del evangelio a las comunidades. Ir como familia y compartir la palabra de Dios con las familias de la comunidad de Cuatrociénegas y vivir con ellos las celebraciones especiales de la Semana Santa.
Y también ayudar a la comunidad con brigadas médicas y eventos de convivencia deportiva», comentó Alfonso González, organizador de «Megamisión».
Los sampetrinos que arribaron a Cuatrociénegas y sus ejidos no sólo lo hicieron por la unión de su fe sino también por la unidad familiar, y llevaron juntos el testimonio de Cristo a sus homólogos del pueblo.
Muchos adultos jóvenes son misioneros desde su infancia, y regresan cada año con más iniciativa.
Ellos arribaron a propagar la palabra eucarística a la Parroquia San José y las seis capillas que hay alrededor del pueblo que son la de San Judas Tadeo, Sagrado Corazón, Virgen de Guadalupe, San Francisco, Sagrada Familia y San Juan Pablo II.
Para continuar con la labor y seguir los protocolos de salud, en esta edición se manejaron dos modalidades: Misionero Adorador (en línea) y Misionero Presencial.
«Se vivió con gran alegría, poder vivir con tantas familias de la comunidad y poder recibir de ellos muchas muestras de cariño y agradecimiento en donde estuvo Dios muy presente en todos los misioneros y misionados. Queremos seguir siendo apóstoles en lo que nos toca vivir cada día, ahora que regresamos a nuestra vida ordinaria. Las misiones no se terminan nunca, se viven cada día», señaló