La bondad de los monclovenses fue tan grande ante la llegada de las gélidas temperaturas del frente frío número 19, que hasta los perros alcanzaron cobijas y chamarras, pero no solamente en los sectores residenciales, sino también en las colonias populares, como fue en la Pedregal de San Ángel, donde a un perro callejero le donaron un suéter.