El Obispo Hilario González hizo el nombramiento del sacerdote quien se define como “saltillense de nacimiento, monclovense de corazón y sambonense por adopción”,
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
El obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, nombró párroco de la comunidad de San Antonio de Padua, en Monclova, Coahuila, al presbítero, Christian Figueroa Martínez, quien durante varios años ha sido padre de la parroquia de San Buenaventura.
Ayer el padre Christian Figueroa mencionó: “Me encomiendo en sus oraciones en esta nueva encomienda que El Señor me confía. Gracias Monseñor Hilario por confiar en este siervo para poder guiar mi primer Parroquia San Antonio de Padua en Monclova, Coahuila”
“Gracias a la comunidad de Parroquia San Buena, por permitirles servir durante este tiempo, me llevo grandes enseñanzas y aprendizajes. Gracias a mi Familia por ser y estar siempre conmigo, a mis padres que desde el cielo me acompañan y cuidarán de mí en esta nueva encomienda”.
Y añadió: “Gracias a mis amigos por ser la familia que El Señor me ha concedido en mi caminar apoyándome de manera incondicional. Pidan por mi conversión. No basta ser buenos, hay que ser santos”.
QUE MIS CENIZAS
SE QUEDEN EN SB
Ayer el padre Christian Figueroa agradeció a la comunidad de San Buenaventura; a cada uno de los grupos y movimientos pastorales, así como a las comunidades rurales; el cariño y el apoyo que le brindaron durante su estadía.
Y mencionó: “saltillense de nacimiento, monclovense de corazón y Sambonense por adopción”,
El día que me muera, quiero que mis cenizas se queden en la capilla de Resurrección de esta parroquia. Gracias”.
El padre Christian Figueroa es un hombre muy querido por la feligresía de San Buenaventura, quienes ayer le expresaban: “Mil bendiciones Padre en su nueva encomienda, Esperamos poder verlo pronto para darle un gran abrazo.
Ayer la iglesia San Antonio de Padua le expresó lo siguiente: ¡Bienvenido padre Christian!, agradecemos a Dios por este nombramiento y confiamos en que nuestra comunidad lo recibirá con los brazos abiertos. Lo esperamos con mucho ánimo y entusiasmo. ¡Bienvenido!